Las aventuras de un apasionado músico e investigador y sus hazañas para llevar la música peruana al mundo y recuperar algunas de nuestras olvidadas tradiciones.
Por Natalia Tarnawiecki
La jarana se armó en Londres. Una noche, en un escenario de esa ciudad, la música del cajón, la cajita, la quijada y demás instrumentos retumbó e hizo que cientos de personas se movieran a ritmo peruano. Así fue la presentación de Jarana Four Aces: Vocal Duels from the streets of Lima (Los cuatro ases de la jarana: duelo de voces de las calles de Lima), un disco editado en el 2005 por la disquera británica Topic Records. El compacto rescata composiciones de la auténtica jarana limeña, una competencia cantada que surgió en los callejones y barrios más populosos a fines siglo XIX y que continuó gozando de gran popularidad entrado el siglo XX. Con una "cajita" peruana al cuello, el etnomusicólogo británico, David Mortara, apasionado de la música peruana y uno de los principales responsables detrás de la edición de este CD, nos habla del proyecto. "Lo valioso de esta recopilación es que rescata grabaciones de la jarana original, una tradición que ha desaparecido. Lo que se ha perdido por completo es el canto de jarana que murió con los que lo cantaron. Ya no hay ningún maestro jaranista vivo. El último de estos fue Augusto Ascuez Villanueva quien falleció en 1982". Hoy lo que queda se ve en el escenario como acompañamiento musical. Esta grabación logra capturar la esencia de un sonido callejero único que pasó al olvido.
En la extinta tradición, de la que habla Mortara, dúos de cantantes, armados de guitarras, lanzaban versos, en su mayoría improvisados, a modo de competencia. "Los jaranistas cantan coplas y 'ponen un puesto' o un verso o rima de cuatro líneas que siempre era como un acertijo o un juego de palabras y a su turno el otro par debía responder. Siempre se competía en pares. También se bailaba pero la competencia vocal era lo principal", completa Mortara.
La destreza y carisma de los jaranistas los hicieron conocidos y algunos adquirieron sobrenombres como los "cuatro ases de la jarana", que perteneció a un célebre cuarteto conformado por Manuel Quintana Olivares, Augusto Ascuez Villanueva, Alias Ascuez Villanueva y Luciano Huambachano Temoche.
LA JARANA EN LONDRES
¿Pero cómo llega la jarana a los oídos británicos? La historia de la producción del CD comenzó en 2004 cuando David Mortara fue contactado por el académico canadiense William David Tompkins para que lo ayudara a rescatar una colección de grabaciones recogidas en Perú durante 1970, como parte de su tesis doctoral. La música de la colección Tompkins fue grabada originalmente en los cincuenta por el literato peruano José Durand Flórez y no había sido publicada hasta la actualidad. Luego de limpiar y digitalizar las canciones, Mortara las presento a la British Library (Biblioteca Británica), que se intereso por incorporarlas a su archivo, uno de los mas importantes del mundo. A través de un convenio entre la British Library y Topic Records se editó el disco. "Espero que este trabajo sirva de antecedente para fortalecer un vinculo entre Perú e Inglaterra y que se genere mas interés en la música peruana" afirma Mortara, quien ha donado copias del disco al INC y a la Biblioteca Nacional para que se difundan en nuestro país.
Sobre la recepción de las jaranas por el público ingles, el académico contesta entusiasmado: "Susana Baca abrió una puerta para la música peruana en Inglaterra y despertó un interés por el Perú, del que solo se sabía de huaynos y zampoñas, pero no de marinera y jarana. Luego del CD, el público respondió bien y se generó un renovado interés en otros géneros musicales". El critico de música del diario ingles The Guardian criticó favorablemente el CD y luego de escuchar las jaranas, la periodista Lucy Duran, especialista en música del mundo, organizó un viaje al Perú y una serie sobre música peruana que salió al aire en la prestigiosa Radio 3 de la BBC.
PROYECTO CHECO
La primera vez que David Mortara tocó suelo peruano fue en 1991 y llevado por la curiosidad empezó a investigar sobre nuestra música. Al poco tiempo, aprendió a tocar el cajón e inició una colección de instrumentos peruanos. Luego en el 2002 se embarco en otro proyecto: rescatar el uso del "checo". Como parte de la tesis sobre música de la costa peruana de su amigo Tompkins, Mortara halló una explicación de lo que era el checo, un instrumento hecho de una calabaza o mate y utilizado en las tradiciones musicales de la localidad de Saña, un pequeño pueblo de Lambayeque. El checo solía acompañar a un baile llamado "golpe de tierra". Al parecer el uso de este instrumento se había extinguido y para confirmar si esto era cierto Mortara se embarcó en un recorrido por el norte del Perú. "Quería saber si estos instrumentos aún eran usados y si se sabía de ellos en los miembros más viejos de la comunidad." Primera parada. Plaza de Armas de Saña. Ahí David se topó con unos jóvenes que recitaban décimas y conoció a Óscar, un músico local que le sirvió de guía en la localidad. "Ahí descubrí que los jóvenes no aprenden ni practican música local que involucra el uso el checo, sino usan el cajón porque creen que así atraerán más turistas".
Óscar le explicó que las costumbres locales no se cultivaban porque los jóvenes no las valoraban, sino preferían géneros musicales que ya no eran populares en Lima ni el sur del Perú, como el festejo. En Saña, David también conoció a Luís Lorenzo, cuyo proyecto es convertir a esta localidad en destino turístico. Él le confirmó que ya no se usaba el checo.
El único checo que el entusiasta inglés pudo ver fue uno viejo, de ocho años de antigüedad, y carcomido por insectos. Le preguntó a Óscar por qué no había otros ejemplares y este le respondió que ya no se cultivaba la variedad de mate de la que se hacían los instrumentos". Antes de partir, Mortara convenció a Luís Lorenzo y a Óscar para que restablezcan un diálogo con los miembros más viejos de la comunidad para que difundan en la localidad las tradiciones del golpe de tierra y de como se tocaba el checo.
Segunda parada. Morropón, Piura, "cuna del tondero". Esta parte del viaje fue dedicada a buscar las semillas para plantar la correcta variedad de mate para obtener nuevos checos. En Morropón, David Mortara fue llevado a la casa de Ulises Mendoza Bareto y Teresa Olaya de Mendoza, conocida como "mama tondero". "Le pregunte a Teresa si conocía Saña y el checo y si sabía dónde obtener las semillas para producir más checos", nos cuenta David.
La señora subió al ático y luego de unos minutos reapareció con un mate redondo, "este es del tipo correcto", dijo Teresa. "Es un mate muy viejo pero aún hay semillas vivas adentro", añadió y le obsequió la calabaza.
De regreso a Lima David partió el mate y extrajo las semillas, las envolvió y las envió de regreso a Saña donde fueron plantadas por sus amigos. Las semillas dieron fruto y sus colegas están investigando cómo secarlas mejor y decorarlas para venderlas, fomentar el turismo, y generar ingresos para la comunidad. Por su parte, David sigue esperando otra cosecha para añadir un nuevo checo a la colección que ya tiene en su casa en Londres.
Gracias a sus esfuerzos hoy se pueden ver ejemplares del recuperado checo en el nuevo museo de música afro peruana recientemente inaugurado en Saña. Otra razón más para seguirle los pasos a David.
Músico por pasión
David Mortara nació en Hampshire, Reino Unido. Esta casado con una peruana desde hace 17 anos. Estudió ingeniería electrónica y administración de empresas, y es músico autodidacta. Se especializó como etnomusicólogo e investigador asociado del King College London. Es percusionista en "Malambo", una banda que toca música afroperuana, tangos y música latina.