Las telas peruanas irrumpen en la pasarela alemana y generan recursos para el desarrollo, gracias a 'Vestidos del Mundo', un proyecto que también viaja por Mali y la India. En Berlín, Dusseldorf, Munich, Stuttgart y otras ciudades ya se luce nuestro color nacional.
Por Ramiro Escobar
"Los colores, los colores son lo que más me impresiona", dice Jennifer Brachmann, en medio del ruidoso cóctel que se realiza en el Centro de Altos Estudios de la Moda (CEAM) el pasado jueves 28 de febrero. La joven diseñadora alemana estaba aquí no por turismo, ni para alguna reunión preparatoria de las fashion cumbres de las que se habla tanto en los medios. Su presencia en Lima se debe a que es una de las ganadoras de un concurso que lleva a Alemania algo de la textura de nuestra identidad.
Junto con 9 diseñadores más (todas son mujeres, menos uno, Janosch Mallowitz), triunfó en el certamen 'Vestidos del Mundo', una ocurrencia de Welthungerhilfe (antes Agro Acción Alemana), gigantesca ONG que trabaja en cerca de 50 países de África, Asia y América Latina. El propósito fundamental de esta institución es trabajar 'por un mundo sin hambre y sin pobreza', pero ha encontrado en las pasarelas una curiosa manera de vincular el glamour con la solidaridad, los diseños (de modas) con los sueños.
¿Cómo se tejió esta idea? Mientras las modelos -peruanas- que acaban de presentar algunos trajes ganadores del concurso que ganó Jennifer dan todavía vueltas, algo esplendorosas, Regina Koethe, una de las gestoras del proyecto, me cuenta los orígenes de esta iniciativa que ha enhebrado una urdimbre de relaciones entre modistos y modistas de distintas partes del mundo. El proyecto 'Weltgewaender' ('Vestidos del Mundo' en español) nació, como no podía ser de otra manera, en la legendaria Berlín.
Allí, en el 2002, Agro Acción Alemana se puso en contacto con cinco escuelas de moda de esa mágica ciudad para invitarlos a que exploraran una tendencia, digamos, inusual: diseñar vestidos modernos, masculinos y femeninos, con telas provenientes de países en desarrollo, donde, como dice Ingeborg Schaeuble, presidenta de la organización, no sólo existe pobreza sino, también, 'riqueza cultural'. Lo que incluye tejidos coloridos y diseños ancestrales, que pueden cruzar fronteras y asombrar al mundo.
Los países elegidos para este tour fashion-cultural-solidario fueron Mali, la India y Perú. Y el mecanismo era tan simple como efectivo. Los funcionarios de la entidad viajaron a estos países, donde tienen proyectos de desarrollo, y tomaron contacto con productores locales de telas o con artesanos, así como con diseñadores. Crearon así una urdimbre de relaciones entre la moda de Alemania y de estos 'países lejanos', además de comprar los insumos para que las escuelas de moda germanas comenzaran a trabajar.
Los resultados del primer concurso, que tuvo como centro de su atención a la India, se presentaron en el 2003, durante una gala en Berlín. Pero antes y después viajaron a numerosas ciudades como Halle, Postdam, Rostock, Hannover, Munich, Stuttgart y hasta París. La idea de 'promover el diálogo norte-sur', a través de la moda, comenzaba a funcionar y además con un ingrediente sostenible: los materiales que se compraban en cada país tenían que respetar 'valores ecológicos y sociales'.
Esto quiere decir que los vestidos que inventan los diseñadores alemanes, para participar en el concurso, tienen que ser hechos con telas que provengan de asociaciones de artesanos o de empresas que respeten el medio ambiente. No se aceptan insumos que dejen un reguero de contaminación en el camino o que sean producidos por compañías que aplasten laboralmente a sus trabajadores. Agro Acción Alemana no fomenta ese tipo de prácticas que no tejen mundo mejor alguno.
Por añadidura, a los ganadores de cada concurso se les lleva al país en donde se han comprado las telas, para que lo conozcan no solo en sus cómodas pasarelas. A Jennifer y sus 8compañeros, por ejemplo, triunfadores del concurso 'Vestidos del Mundo 2007', se les llevó nada menos que a Pisco, para que vieran los destrozos del terremoto y lo difícil que está siendo reconstruir el tejido social. El comentario de la mayoría de ellas: 'no entiendo por qué el Estado no los ayuda lo suficiente'.
En el 2005, los ganadores y ganadoras del segundo concurso viajaron a Mali, donde se encontraron que.no había ninguna escuela de modas. Con todo, Mimi Konaté, una de las diseñadoras top del país africano fue invitada a visitar Alemania para perfeccionarse y luego organizó en su terruño cursos para modistos y modistas que quisieran reinventar el fashion maliense. El diálogo cultural, a través de un hecho tan ancestral como la moda, parece estar funcionando y creando inesperadas sinergias.
PERÚ 2008
En el 2008, 'Vestidos del Mundo' ha aterrizado en el Perú, con su legión de un diseñador y 8 diseñadoras, alguna de las cuales fácilmente podrían competir con Claudia Schiffer, aun cuando lo suyo sea el diseño. De acá se llevan contactos, experiencias, amistades, ideas para nuevos modelos. Y una impresión general que los dejó algo desolados: absolutamente a todos y todas les impresionó la magnitud de nuestras diferencias sociales, algo que, sinceramente, ya debería pasar de moda.
Los esfuerzos de Agro Acción Alemana, empero, trabajan para ese propósito, en varias partes del mundo. A los desfiles de cierre de las últimas ediciones del concurso han asistido cerca de 1,000 personas. Lo recaudado en ambos eventos, por concepto de entradas, asciende a 19,000 euros, dinero que va para los proyectos de desarrollo en los países elegidos. En los desfiles, además, se recogen otras donaciones voluntarias, que abonan lo recaudado para poner demodé a la pobreza.
Para conseguir eso, en cada uno de los eventos -además del desfile de cierre, durante el año que dura el concurso, hay otras numerosas presentaciones- en donde son mostrados los 'Vestidos del Mundo', se pone un stand con fotos o productos del país de donde vienen las telas, se pasa un video, se pone, digamos, en escena al Perú, Mali o la India. En el mismo CEAM, aquella noche de verano, se había montado uno de estos escaparates que hablaban del país y sus proyectos.
En el Perú, para aterrizar nuevamente en nuestros dominios, el concurso ayuda a financiar un proyecto denominado 'Rurandes', que Agro Acción Alemana lleva adelante con la Comisión Europea y la ONG holandesa Hivos. La iniciativa procura promover la agricultura sostenible (capacitación, mayor inserción en el mercado) en Ayacucho, Huanuco, Cuzco y Cajamarca. Beneficia nada menos que a 1,600 familias de pequeños productores agrícolas.
¿Qué nexos hay entre esos lares del Perú profundo y las glamorosas pasarelas alemanas, o incluso de esta más modesta del CEAM de Lima? Aparentemente, muy pocos. Pero cuando uno mira esos diseños esplendorosos, coloridos, magníficos, llenos de intensidad andina o shipiba, en algunos casos, no puede menos que emocionarse y asumir que, en último análisis, esta moda no solo no incomoda; también crea un telar hermoso, invisible pero real, entre los diseños y los sueños. Es el último grito de la solidaridad.