Desde hace algún tiempo, para Gustavo abotonarse la camisa tarda más tiempo y esfuerzo de lo acostumbrado. A él le diagnosticaron Parkinson hace unos meses, sin embargo, lucha porque su vida cambie lo menos posible. Para lograrlo va a tener que contar con el apoyo y la paciencia de su esposa, sus hijos y sus nietos.
"Para un paciente con Parkinson no hay peor cosa que el aislamiento. El simple hecho de sentir que las cosas están cambiando lo asusta y puede producirle una depresión, que es el inicio del fin", afirma el doctor Óscar Gonzales, presidente de la Sociedad Peruana de Neurología.
Mientras más avanza la enfermedad, las labores diarias se hacen más complicadas. Sin embargo, es importante que, en la medida de lo posible, los propios pacientes continúen la mayor parte de sus rutinas normales. Vestirse, lavarse, alimentarse, ir al baño y toda actividad física e intelectual posible.
"Sentirse útil es el mejor aliciente de un paciente con Parkinson. O al menos no sentirse inútil. En cualquiera de sus etapas, la familia debe promover la realización de actividades fundamentales. La otra función de la familia es estimularlo a tomar sus medicamentos puntualmente. Esta puede ser la gran diferencia para la calidad de vida", sentencia el neurólogo Alfredo Eskenazi.
En los últimos momentos de la enfermedad, la dependencia se convierte en la condición principal de los enfermos de Parkinson. El solo hecho de trasladarse de la habitación al baño se convierte en todo un reto.
Para el doctor Óscar Sandoval, geriatra de la clínica San Pablo, "es importante que los pacientes tengan a alguien que los cuide y los ayude a realizar sus actividades normales. Ya sea una enfermera o un familiar, estas personas tienen que estar capacitadas para el tratamiento de este tipo de pacientes".
Además de la compañía y la asistencia, otro punto vital es la adaptación del entorno para prevenir accidentes y caídas y favorecer el desarrollo de estas actividades cotidianas.
"La ausencia de barandas, de apoyos y el simple hecho de no tener las cosas a mano incrementan la posibilidad de caídas y fracturas en los pacientes de la tercera edad", comenta el geriatra.
Las principales actividades que debe realizar un paciente que sufra de cualquier enfermedad es no dejar de moverse ni de comer. Es responsabilidad de la familia estimular estas actividades.
Compañía: Remedio infalible
Existen tres aspectos que pueden ayudar a los pacientes con Parkinson a retrasar el desarrollo de la enfermedad: el físico, el emocional y el intelectual.
Desde el punto de vista físico, hacer ejercicios permanentemente para contrarrestar la rigidez muscular y reducir el estrés.
El tai chi puede emplearse para fortalecer el cuerpo y mejorar la flexibilidad, energía y equilibrio. El calentamiento y los estiramientos previos son básicos y los masajes también son buenos.
Se presentan problemas al masticar y tragar. Se recomienda cambiar los hábitos masticatorios (trozos pequeños durante más tiempo) y tomar mucha agua entre bocados.
En lo emocional, se debe mantener el ánimo al máximo. La familia debe pedir la opinión del paciente e incluirlo en todas las decisiones que tome la familia. La depresión es el peor enemigo del paciente con Parkinson.
Aceptar la enfermedad es el primer paso para vivir con ella, además de mantener una actitud positiva ante la vida, por más difícil que resulte. Se recomienda que los pacientes hablen de su enfermedad. Los chats o foros por Internet son una buena terapia.
Para mantener la actividad intelectual intacta se debe continuar leyendo el periódico, haciendo crucigramas y entrenando la memoria.