No era la mejor forma
Señores Directores:
El uso de soldados del Ejército en la reciente entrega de alimentos a los pueblos jóvenes, entre los que se cuenta el asentamiento humano Pilar Nores de García, es utilizar al soldado en asuntos políticos. Es casi lo mismo que se hacía en el gobierno de Fujimori, con el atenuante de que estábamos enfrentando a la subversión. Pero ahora que todo está en calma, no se justifica. La clase o dirigencia civil, que desde el 2000 ha tomado el control militar, debe definir el papel de los miembros de las Fuerzas Armadas en la llamada reforma o modernidad militar de la que tanto se habla, pero que casi está en fojas cero.
Atentamente,
VÍCTOR VELÁSQUEZ
DNI 42184773
Ese reparto, aunque bien intencionado, envía una equívoca señal de populismo manu militari. Lo mejor es que la distribución de víveres se haga de la forma más profesional y técnica posible, y si es indispensable contar con la ayuda del Ejército, que este se supedite al mando del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social.
Por la educación mixta
Señores Directores:
Si de acuerdo con la Constitución no debe haber diferencia entre hombres y mujeres, aun en un supuesto club privado que tenga por objeto algo eminentemente masculino, doblemente más cierto debería ser para el caso de una universidad. Pero ya ven ustedes que nos ha acompañado por 40 años una universidad que no permite varones entre sus estudiantes, a pesar de su inspiración religiosa. ¿Será entonces objeto de alguna cruzada machista (antónimo de feminista) para ingresar, examen de admisión y decreto supremo de por medio, a ese paraíso?
Atentamente,
MARCO UGARTE DÍAZ
DNI 07844992
Buen punto. Queda abierta la polémica sobre la discriminación por sexo en las instituciones educativas. Pero hagamos una salvedad: en el caso de los clubes se trata de una abierta discriminación pues los hombres y mujeres ingresan a sus instalaciones sin gozar de los mismos derechos. En el caso que usted alude, se trata de una exclusión o especialización de género, según se quiera ver, pero bien vale la pena discutirla.
El 007 contra el alcalde
El próximo filme de James Bond, titulado "Quantum of solace", podría ahora llamarse "James Bond contra el alcalde de Sierra Gorda", debido a que cuando se encontraban rodando en esa localidad del norte de Chile, se toparon con un villano que no estaba en el reparto original. Se trataba del alcalde de Sierra Gorda, Carlos López, quien irrumpió con su jeep en pleno rodaje y casi atropelló a dos miembros del elenco, ante el asombro del director, actores y el equipo de filmación. El alcalde López protestaba porque el guion de la película ambientaba las locaciones como pertenecientes a tierras bolivianas, algo que el patriota alcalde chileno consideraba una afrenta al honor nacional. Hay que recordar que esa desértica región había formado parte de Bolivia, hasta que Chile la anexó tras derrotarla en la Guerra del Pacífico. Cuando la película "Cleopatra" fue filmada en Andalucía, ¿alguien habría pensado algo tan absurdo como que su alcalde perseguiría a Elizabeth Taylor solo porque se usó esa locación para representar al antiguo Egipto? Si esto hubiera ocurrido en el Perú, el presidente Alan García seguramente hubiera acusado al alcalde de ser un perro del hortelano cinematográfico que no filma ni deja filmar.
Atentamente,
RICHARD QUINTANILLA TAPIA
DNI 10308735
Probablemente el alcalde de Sierra Gorda quería protagonizar su propia película para obtener notoriedad. Superproducciones como las del ciclo de James Bond suelen ser muy rentables para la economía de las locaciones escogidas y cualquiera sabe que las ficciones no respetan necesariamente el realismo geográfico. Se cuentan por millares las películas que se ruedan en lugares que representan a otros.