Reclamó que se anticipen y manejen los conflictos con diplomacia y diálogo. El Papa dijo que a veces se justifica la intervención externa en algunos países
NUEVA YORK [EL COMERCIO/AGENCIAS]. Los países que actúan unilateralmente en el escenario mundial menoscaban la autoridad de Naciones Unidas y debilitan el amplio consenso que necesita esta organización para afrontar los problemas globales, advirtió ayer el papa Benedicto XVI, quien tuvo un caluroso recibimiento en su visita a la sede central de la ONU.
Los representantes de los 192 países miembros de la ONU, organización que carece de una religión oficial, recibieron al líder de la Iglesia Católica con afecto y respeto, mientras que el personal lo ovacionó de pie, con exclamaciones de emoción.
Durante su discurso ante la Asamblea General, el Papa manifestó su estima a la ONU: "Mi presencia tiene como fin expresar la esperanza de que la organización sirva como un símbolo de unidad entre los estados y sea un instrumento al servicio de toda la humanidad", señaló.
También se refirió a temas como globalización, derechos humanos y medio ambiente.
"La comunidad internacional debe ser capaz de responder a las demandas de la familia humana mediante normas internacionales vinculantes", dijo Benedicto XVI, de 81 años, quien se reunió previamente con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
El Pontífice dijo que la noción de consenso multicultural está "en crisis porque aún está subordinada a las decisiones de unos pocos, mientras que los problemas del mundo piden intervenciones en forma de acción colectiva por parte de la comunidad internacional".
Aunque no mencionó a ningún país específico, sus palabras parecieron ser una referencia a Estados Unidos, que el 2003 lideró la invasión a Iraq, pese a que el Consejo de Seguridad se negó a aprobarla. El Vaticano se opuso fuertemente al recurso de la guerra.
Benedicto XVI pidió "una búsqueda más profunda de formas de anticiparse y manejar conflictos, explorando todas las avenidas diplomáticas posibles y prestando atención y ánimo a incluso la señal más débil de diálogo o deseo de reconciliación".
INTERVENCIÓN EXTERNA
En una aparente referencia al conflicto en la región sudanesa de Darfur, Benedicto XVI dijo que todos los estados tienen el deber primario de proteger a sus ciudadanos de violaciones a los derechos humanos y crisis humanitarias, pero que la intervención externa estaba a veces justificada.
"Si los estados están incapacitados para garantizar esa protección, la comunidad internacional debe intervenir con los medios judiciales provistos por la Carta de Naciones Unidas y otros instrumentos internacionales", anotó.
El Papa dijo que los derechos humanos, particularmente la libertad religiosa, son el lenguaje común y el sustrato ético de las relaciones internacionales. Añadió que promover los derechos humanos es la mejor estrategia para eliminar las desigualdades. "De hecho, las víctimas de privaciones y desigualdades, cuya dignidad humana es violada con impunidad, se convierten en presa fácil de la violencia, y pueden transformarse en violadores de la paz", afirmó.
Los diplomáticos dieron una ovación de pie al Papa cuando finalizó su discurso con la frase: "Paz y prosperidad" en los seis idiomas oficiales de la ONU: inglés, francés, español, árabe, chino y ruso.
De visita en la sinagoga de Park East
NUEVA YORK [AFP]. El papa Benedicto XVI visitó una sinagoga de Nueva York en vísperas del Pesaj, la pascua judía que se celebra este fin de semana, gesto calificado de muy importante por dirigentes de esa colectividad.
"¡Shalom! He venido aquí con gran alegría, pocas horas antes del comienzo de la celebración de vuestro Pesaj, para expresar mi respeto y estima a la comunidad judía", dijo.
El pontífice fue recibido en la sinagoga de Park East por el rabino Arthur Schneir, un sobreviviente del Holocausto que milita a favor del acercamiento entre religiones. El rabino tomó la iniciativa de invitar a Benedicto XVI a la sinagoga, una etapa de su gira que no estaba prevista.
La visita se desarrolló en un clima emotivo y distendido, que incluso dio lugar a bromas y risas. El Sumo Pontífice recibió dos regalos vinculados con la tradicional pascua judía: un plato labrado, parte del ritual de la cena pascual, y un paquete de 'matzá' (pan). "Lo voy a comer mañana (hoy) por la noche", dijo Benedicto XVI a dos niños judíos.
Es la segunda vez que el Pontífice visita una sinagoga. La primera fue en Colonia (Alemania).
MÁS DATOS
A Una multitud siguió a Benedicto XVI durante las tres horas ininterrumpidas de discursos, saludos y reuniones con autoridades de la ONU.
B Benedicto XVI es el tercer Papa que visita la sede central de la ONU, después de que Pablo VI lo hiciera en 1967 y Juan Pablo II, en dos oportunidades, en 1979 y 1995.
C Tras su visita a una sinagoga, el Santo Padre ofició una misa ecuménica en la iglesia neoyorquina de San José, junto con unos 250 líderes protestantes y ortodoxos.