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Imprescindible muestra de Cornelia Parker

Después del fuego.

Never Endings, de la artista inglesa Cornelia Parker, en el Mali, y Materia. Espacio. Fuerzas interiores, la antológica de Alberto Casari en el Icpna, son dos exposiciones que parten de la materia para comentar, con gran agudeza y sentido del humor, asuntos urgentes de la vida contemporánea.

Por Diego Otero

Figura fundamental de la hornada de artistas surgidos en Inglaterra a mediados de los ochenta, Cornelia Parker (Cheshire, 1956) ha desarrollado una obra que vincula materialidad y referencia cultural de una manera mordaz, provocadora, de gran fuerza poética. Su trabajo, que puede llegar a ser tan humorístico y antisolemne como profundamente áspero e incluso apocalíptico, realiza un corte transversal sobre la idea convencional de la representación en el arte, y desde ahí opera. Es un trabajo notable en las múltiples acepciones de su conciencia crítica.

Nutriéndose de fuentes tan inusitadas como la retórica gestual de los dibujos animados (explosiones, aplanadoras, dilataciones extremas), Parker desarrolla proyectos en los que la obra es -o simula ser- el vestigio de una experimentación física o tecnológica (Rorschach, Abstractos de Einstein), o de la interrupción de un proceso de manufactura (Embriones de armas de fuego), o, incluso, de un accidente de grandes proporciones, como en la notable instalación El corazón de la oscuridad, una especie de móvil realizado con restos carbonizados de un incendio forestal.

De una belleza inquietante, El corazón de la oscuridad asocia la referencia al gran Joseph Conrad (Heart Of Darkness, el título original de la pieza, es también el título de la más célebre novela del escritor de origen polaco) con una anécdota elocuente: esos vestigios carbonizados son producto de un incendio provocado por las autoridades de Florida (EE.UU) para impedir el desborde de los bosques. Lo perturbador es que el incendio se expandió mucho más allá de los cálculos, con devastadoras consecuencias.

La instalación, constituida por esta serie de residuos orgánicos suspendidos de hilos delgados, juega con la representación vertical de un bosque vivo, pero erigido por la muerte. La paradoja es estremecedora, y la suspensión de los fragmentos que configuran la pieza reverbera también como un homenaje al poder de la imaginación y la memoria. Más allá de ser el emblema de una naturaleza que se proyecta con escalofriante consistencia hacia el colapso, El corazón de la oscuridad habla de un deseo de vida a prueba de fuego, literalmente.

Otro de los asuntos que Parker suele tratar es el de la fetichización como una forma de comentar nuestros vínculos con la historia y la cultura. Parker no pontifica, no emite juicios, solo muestra acontecimientos materiales. Los Abstractos de Einstein, por ejemplo, son a primera vista una serie de fotos que parecen representar cúmulos estelares, paisajes de lo más vasto a lo que ha aspirado la ciencia. Pero si se lee la leyenda del título las cosas cambian: "Microfotografías de las ecuaciones realizadas por Albert Einstein en la pizarra de su clase sobre la Teoría de la relatividad, Oxford 1931". Con una sonrisa que busca complicidad, Parker subraya la relevancia del fetiche y de los preceptos culturales; nos sugiere estar alertas. De forma similar opera en Cambio azul, solo que su blanco aquí es la cultura popular: al interior de una caja de luz brilla la imagen de un vestido distorsionado por un reflejo de cristales: no sabemos si es realmente un vestido o una foto o una pintura lo que vemos. Pero eso no importa mientras haya un efecto, mientras los objetos sigan viajando en el tiempo, transformándose. La pieza lleva como subtítulo: "Caja de luz que contiene el camisón original utilizado por Mia Farrow en la película El bebé de Rosemary".

Never Endings, la muestra que se puede ver hasta el 27 de mayo, se cierra con un video llamado Abstracto de Chomsky. Es el trabajo más problemático del conjunto porque la fuerza del discurso abiertamente propagandístico de Noam Chomsky termina imponiéndose sobre la estrategia simbólica de Parker: representar a una de las conciencias críticas más llamativas de Occidente desde la caja de TV, ese espacio usualmente vinculado a la simulación, la manipulación de los imaginarios y el marketing de las identidades. Más allá de ese detalle, Never Endings es una muestra inapelable y contundente.

FANTASMAS Y DESPERTADORES
Si hay un hilo conductor en el sorprendentemente diverso mundo simbólico de Alberto Casari ese es el sentido del humor. Bien vista, la extensa obra performática que representa PPPP (Productos Peruanos Para Pensar) es una especie de inacabable golpe de humor que cada cierto tiempo emprende giros imprevistos. PPPP nació a inicios de los noventa como una 'empresa' conceptual al interior de la cual Casari despersonalizaba su trabajo. Y desde ahí empezaba a cuestionar la institucionalización de los fetiches y los cánones en el mundo del arte.

Primero fue la aparición de los heterónimos -es decir, nombres con los que trabajaba diversos aspectos de su personalidad creativa- Alfredo Covarrubias, Arturo Kobayashi y El Místico; todos miembros de PPPP. Luego, hace pocos años, la consolidación de PPPP como una empresa real, que elabora proyectos de diseño utilitario, con lo cual, implícitamente, se planteaba un rotundo comentario irónico sobre los límites entre empresa y arte.

Materia-Espacio-Fuerzas interiores es una generosa muestra antológica del trabajo de Casari & PPPP desde 1993 hasta hoy. Dividida a partir de las rutas creativas de los heterónimos -El Místico con trabajos vinculados al arte povera y al informalismo; Covarrubias con los proyectos de orden conceptual; y Kobayashi con la pintura entendida más convencionalmente-, la muestra ofrece, a la manera de centros gravitacionales, mesas con objetos "menores".

En GTS (risueñas siglas de Gigante Transparente Sentado) Covarrubias ha concebido una silla de diseño cuyo fin es la inutilidad: nadie se puede sentar en ella pues su escala excede de lejos a la del cuerpo humano. GTS, entre otras cosas, parodia la estetización del mundo contemporáneo y la búsqueda de prestigio a través de los objetos. Casi como diciéndonos que todo el que acumula es un gigante, pero invisibilizado por su inconsistencia.

Materia-Espacio-Fuerzas interiores bucea entre el sentido crítico y el humor corrosivo, y de ahí transita por esa mixtura de contemplación budista y sensorialidad que caracteriza al trabajo de Casari y PPPP desde su nacimiento. Piezas como Agua helada -una cocina portátil en la que el agua de la olla se congela en lugar de hervir- u Oil on canvas (óleo sobre lienzo) -en donde el óleo es, literalmente, aceite- pervierten la ruta habitual de los objetos y alteran el sentido de los actos cotidianos. Las piezas de Casari y PPPP son alarmas, dispositivos de activación de la conciencia, despertadores.

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