ASÍ NOS VEN
THE ECONOMIST
DEL REINO UNIDO
Madre de Dios, en el Perú, está experimentando un auge del ecoturismo. Más de 70 'eco-lodges' han abierto y atienden a turistas de todo el mundo, ansiosos por sentir la selva amazónica. El año pasado más de 60.000 extranjeros visitaron este lugar, un aumento de 20 veces a lo largo de 15 años.
Este 'boom' se debe a dos factores. El primero, que la región posee extensas zonas de selva virgen, incluso con lugares con la mayor biodiversidad en la tierra, gran parte de ellas protegidas (al menos en el papel) como parques nacionales. Y el segundo factor es su fácil acceso. Su capital, Puerto Maldonado, está a menos de una hora de vuelo del Cusco, la puerta de entrada a Machu Picchu, la ciudadela inca. Y desde Puerto Maldonado los lodges están a solo dos horas por río.
Rainforest Expeditions que dirige el 'eco-lodge' Posada Amazonas, es el mayor operador turístico en la región. Fundada en 1989, su objetivo es usar el turismo para fomentar la conservación, y está en un recodo del río Tambopata, sobre 2.000 ha de propiedad de 148 familias de la comunidad de Infierno. En 1996 Rainforest... firmó un acuerdo de 20 años con la comunidad nativa que pertenece a la nación Ese'eja. En virtud de este acuerdo, la comunidad recibe el 60% de las utilidades del 'eco-lodge', que el año pasado fueron de 130.000 dólares. Además, muchos de sus miembros trabajan para el 'eco-lodge'. Ahora la compañía los está preparando para que asuman el control el 2016.
Este acuerdo ya está rindiendo sus frutos: Los niveles de alfabetización, nutrición y salud han mejorado en la comunidad de Infierno, mientras que el bosque circundante sigue virgen.
"Rainforest... es una empresa con fines de lucro", dice Eduardo Nycander, uno de sus fundadores, y por ello se ha podido llevar a cabo la conservación y el desarrollo social más ágilmente que el gobierno y las ONG. "Protegiendo mis intereses, ayudo a la conservación y hago dinero".
Hasta ahora, Eduardo Nycander ha aplicado su criterio a unos pocos miles de hectáreas. ahora tiene la oportunidad de probarlo a escala regional. A solo 15 km de Posada Amazonas se construye la carretera Interoceánica, la primera vía entre Brasil y Perú.
Pero las carreteras en la Amazonía son notorias por provocar olas de deforestación descontroladas. En Brasil el halo de la deforestación se extiende hasta 50 km a cada lado de las carreteras construidas hace una década. Esto es principalmente preocupante en Madre de Dios, donde la Interoceánica corta las dos principales áreas protegidas y se encuentra a 50 km de otras siete áreas protegidas.
Aunque el Perú tiene leyes ambientales de amplia cobertura, estas son poco aplicadas y no cuentan con presupuesto para su implementación. Eduardo Nycander señala al Gobierno Peruano como el principal problema. Por ejemplo, a principios de este año intentó adjudicar concesiones petroleras al interior de la reserva de Tambopata.
Al promover el ecoturismo, Eduardo Nycander espera crear conciencia y ampliar el apoyo para mantener la selva virgen. Junto con la empresa Odebrecht, encargada de construir la Interoceánica, se establecerá un corredor de ecoturismo a lo largo de esta vía. Con ello se buscaría consolidar una economía regional que dependa de una selva virgen y saludable.