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CRUCIALES ELECCIONES PRESIDENCIALES EN PARAGUAY

Monseñor presidente

Fernando Lugo, un obispo que colgó la sotana, es el favorito para terminar con 61 años del Partido Colorado en el poder

Por Gisella López Lenci

Los propios paraguayos están asombrados. Nunca han visto a tantos periodistas circulando por sus calles ni mucho menos preocupados por su situación. "Es como que todo el mundo estuviera mirando al Paraguay por primera vez en su historia. Como que nunca antes les resultó interesante", comenta la analista Milda Rivarola, especialmente sorprendida por la presencia de centenares de hombres de prensa y de observadores internacionales estacionados en Asunción. Todos intrigados por lo que ocurrirá hoy, cuando los paraguayos acudan a las urnas para elegir al próximo presidente del país entre un monseñor, una mujer y un polémico general retirado .

De cualquier forma, alguno de ellos hará historia en este país encerrado en América del Sur pero olvidado por casi todos sus vecinos.

Paraguay es gobernado desde hace 61 años por el conservador Partido Colorado, un aparato político que se resiste a caer y a ceder cualquier cuota de poder. La oposición ya ha adelantado la posibilidad de un fraude, teniendo en cuenta que los colorados manejan casi por completo las instancias del poder y de las instituciones del Estado. Sin embargo, los colorados están divididos y ese factor podría desencadenar su estrepitosa caída, si es que un sacerdote no lo hace primero.

EL PADRE LUGO

Fernando Lugo Méndez se ha convertido en la peor pesadilla de la clase dirigente paraguaya. Las encuestas lo dan como favorito, por encima de la candidata oficialista, Blanca Ovelar, y del general retirado Lino Oviedo. De ganar las elecciones terminaría con seis décadas de unipartidismo y, sobre todo, se convertiría en el primer sacerdote en ejercer la presidencia en Hispanoamérica. Su nombre quedaría insertado en la historia para siempre.

Pero Lugo no es cualquier sacerdote, es un popular obispo de la congregación de los Misioneros del Verbo Divino que decidió colgar la sotana en la Navidad del 2006 para tener el camino libre hacia su postulación presidencial.

Lugo, de 56 años, nació en el seno de una familia humilde en San Pedro del Paraná. Instruido en la escuela por jesuitas, ejerció la docencia como maestro de escuela primaria. En 1971 decide seguir su vocación religiosa y años más tarde es enviado como misionero al Ecuador. Se titula como licenciado en Ciencias Religiosas y, más tarde, se gradúa en Espiritualidad y Sociología, en Roma.

En 1994 fue ordenado obispo en la diócesis de San Pedro de Ycuamandiyú, una de las regiones más pobres de Paraguay, donde entra en contacto con las necesidades de los campesinos y pobladores, y donde la mano del Estado casi no llegaba. Su popularidad se acrecentaba en los sectores desfavorecidos al mismo tiempo que hacía apariciones en radio y televisión.

Su coronación política llegó en marzo del 2006 cuando lideró la Resistencia Ciudadana, un movimiento ciudadano convocado por organizaciones sindicales y opositoras al gobierno, que llevó a más de 30.000 personas frente al Congreso para protestar contra el presidente Nicanor Duarte.

Viendo que en torno a su figura se estaba gestando una potencial candidatura presidencial, decide renunciar a su estado clerical para convertirse nuevamente en laico. La Iglesia Católica le denegó el pedido afirmando que los votos consagrados son perpetuos, aunque lo suspendió ad divinis, es decir sin la posibilidad de ejercer sus funciones eclesiásticas, como oficiar misa, condición necesaria para que pueda postular, según la Constitución paraguaya. Su camino a la presidencia estaba trazado, pero solo hoy se sabrá si llegó a la meta.

Más información:
El ocaso de los colorados

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