El ex jefe político militar de Ayacucho, general (r) Petronio Fernández Dávila, afirmó que entre 1991 y 1992 (cuando arreció la guerra de baja intensidad en el país) Sendero Luminoso estaba debilitado. "En esa época no representaba ningún peligro para el país", recalcó tras precisar que nunca se dio el llamado equilibrio estratégico, como sostenía el grupo terrorista. "Lo que había implantado era un terror porque no había logrado sus objetivos ideológicos".
Durante sus declaraciones como testigo de la defensa en el juicio que se sigue al ex mandatario Alberto Fujimori, Fernández aseguró que los agentes de inteligencia no necesitaban armas para hacer su trabajo. Cuando la fiscalía le preguntó cómo entender entonces que el Ejército hubiera entregado armas con silenciador a un destacamento especial (Colina), el militar contestó: "Se le habrá entregado con alguna otra intencionalidad, pero no era para la búsqueda de información".
De otro lado, mientras anteriores testigos habían sostenido que el término "eliminar" que aparece en los manuales de lucha antisubversiva no significaba matar, sino algo así como retirar desmonte, Fernández sí reconoció que una de sus acepciones era "matar a un subversivo en un enfrentamiento".
El testigo, quien en 1991 se desempeñó como asesor en guerra contrasubversiva del entonces comandante general del Ejército Pedro Villanueva, dijo que no supo de una reunión del alto mando militar en la comandancia general del Ejército en la que --según otros testigos-- se habría acordado desarrollar una guerra sucia para enfrentar el terrorismo.
También negó haber conocido al grupo Colina y dijo que se enteró de la matanza de Barrios Altos por los medios de prensa y que pensaba que había sido causada por Sendero Luminoso.