Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

Cada mes, Ipsos Apoyo fotografía al Gobierno. Al profundizar en la percepción ciudadana con sus encuestas de opinión se ve una paradoja: la economía está bien, pero la foto sale mal

Para ser más popular, lo principal no es la comunicación sino los hechos

Entrevista. ALFREDO TORRES

Por Mariella Balbi. Periodista

¿Por qué con 11,9% de crecimiento en el último mes, la aprobación presidencial decae y se ubica en 26%?
Bajó dos puntos en el último mes, pero viene descendiendo consistentemente desde enero. Alan García tuvo 25% en la primera vuelta, esa fue su votación base. Y salió como el mal menor, no con un electorado propio. Él fue elegido por un mensaje de centroizquierda y ahora gobierna con un estilo de centroderecha. Es bueno para la economía, para el largo plazo, pero en el corto plazo, sus votantes se sienten defraudados porque no es el gobierno que escogieron.

¿O sea que el 26% que lo aprueba hoy no es la misma gente que votó por él?
No creo. Ahora tiene mayor simpatía entre los sectores que votaron por Lourdes Flores. El respaldo por sus logros económicos es alto en los sectores A y B, y baja en el C y D. Pero en primera vuelta su voto fue más de un nivel C. En Lima ganó Lourdes, hoy es la mejor plaza de García. Parte de su electorado lo ha abandonado. También existe un tema estructural, de fondo: la distancia entre la pobreza y la bonanza económica. Las cifras de una economía boyante no las siente un ciudadano marginal, de nivel D.

¿Ni siquiera ve una luz al final del túnel?
La ven quienes están más insertados en la economía, la gente más educada. Actualmente los puestos técnicos, calificados están mejor remunerados, pero son una minoría. El grueso de la población sigue estando al margen de la economía formal. Las empresas de 10 a más trabajadores dan empleo a menos de 3 millones de personas y en el Perú hay más de 12 millones de trabajadores. El grueso de la población no tiene seguro, vacaciones, pago de horas extras. Aunque hay una mejora de su capacidad económica, está fuera del sistema.

¿Pese a ello no se siente mejor que antes?
Está un poco mejor que antes, pero no se siente mejor. Tiene algo más de efectivo y puede comprar un poco más de alimentos, pero siempre está con una vivienda precaria, sin luz, sin agua, gana al día y no tiene ningún beneficio social. Sigue pensando que la salida para él es el aeropuerto. La migración se mantiene, cada día mil personas dejan el país.

¿No se tiene la sensación de futuro?
La tienen los niveles A y B y una pequeña parte de C en Lima. Ello los hace optimistas. Cuando se desciende en la escala social, la mayor parte del país percibe que estamos estancados. Aunque a algunos les parezca extraño, el ciudadano de a pie no ve las cosas tan promisorias.

¿No es peligroso que en el oriente el presidente tenga 10% de aprobación y en el sur 14%?
Son cifras preocupantes, aunque en esas zonas obtuvo una baja votación. En términos relativos son plazas donde se ve menos progreso y es más lento. El empleo, aunque sea salario mínimo, crece más en la costa que allá.

¿Esta caída a 26% indica una tendencia a la baja?
Sí. Los dos puntos de baja pueden ser el margen de error. El problema es que viene descendiendo desde enero, estaba en 32%. La caída es más significativa. Es una tendencia a la baja, consistente.

Los más optimistas creen que revertirá el descenso.
Yo no soy tan optimista. Creo que el presidente y su equipo deberían pensar seriamente en una estrategia de fondo para remontarla. Lo principal no es la comunicación, sino los hechos.

Eso es lo que ha dicho el presidente García, que lo importante son las obras que se dejan. ¿No tiene razón?
La tiene, pero no solo se trata de dejar un país en crecimiento y con mayor infraestructura, sino dejar un país que haya reducido la pobreza, generado mayores oportunidades, modernizado --por lo menos-- los servicios públicos.

El gobierno aspira a ello
Esperemos que así sea. Pero en el día a día la población espera ver el lado humano, emocional de esos objetivos. Ahí es donde está cojeando. Es muy trabajador, pero hay una desconexión emocional con el ciudadano. La gente no siente que él está entendiendo los problemas cotidianos de la población, que lucha por mejorarlos. Lo ven lejos, en Palacio de Gobierno, y no durmiendo en un pueblo de la sierra.

Usted siempre le señala esto. ¿Realmente ayudaría?
Les ha funcionado a otros presidentes. No hablamos de teoría, sino de resultados. La gente espera eso, no que esté en su despacho.

Entonces no es un problema de ministros mudos, como dicen algunos apristas.
Evidentemente hay ministros sin capacidad de comunicación, pero la gente espera mucho más del presidente que de los ministros, el nivel de exigencia es menor. Es un país presidencialista. Si el presidente es popular arrastra a los ministros, si es impopular los lleva hacia abajo.

¿Falta más comunicación del trabajo realizado?
Un poco sí, pero hay que hacerla de manera inteligente. Tiene que ser veraz y creíble. Además segmentada en los sectores de sierra y selva. Si exagera, tergiversa y miente, irrita.

El presidente dijo que se hacen 5 kilómetros de pista asfaltada por día y que dejarán 18 carreteras que beneficiarán a 80 mil centros poblados. ¿Eso no se ve en Tocache o Puno?
Habría que ver qué porcentaje le corresponde de esas carreteras. Ocurre lo mismo con el programa Juntos, es para un grupo pequeño. Por eso hay que mostrar los logros de manera segmentada.

¿No será que el Perú está dividido ideológicamente, un buen número tiene la mentalidad de los años 1970, antimercado?
Algo de eso hay. Lo que quisiera la mayoría es un esquema intermedio. La posición liberal es minoritaria, así como la estatista. Sí, se quiere un estado intervencionista, incluso con control de precios.

¿Puede caer más la popularidad presidencial?
Caerá más dependiendo de lo que haga el presidente. No creo que gane nada atacando a los congresistas, es algo ya muy manido. No cae bien. Podía usarlo Fujimori que era un 'outsider', pero no García, que proviene del sistema político formal. Lo que puede usar y falta es empujar las mejoras del aparato del Estado, exigir un poco más de la burocracia. Eso genera empatía. El tema de fondo es la mejora de la gestión pública, no puede ser solo discurso. Si detecta un problema y lo increpa públicamente, debe regresar a los tres meses a demostrar que se cambió, no dejarlo en el olvido. Si no la gente se siente engañada, tiene que recuperar credibilidad. El presidente debería dejar la confrontación y propiciar más la concertación. Ayudaría que incorporara a más gente a empujar el carro. Se vería como algo constructivo.

El 57% lo desaprueba por el alza de precios pero el 41% lo hace porque "no cumple sus promesas, es mentiroso".
A Toledo le salía en primer lugar. Nuevamente el pasado condena a García, cualquier incremento de precios nos recuerda la hiperinflación y, como tiene un grave problema de credibilidad, cuando dice que las cosas suben por los precios internacionales, no le creen. Piensan que es por su mala gestión.

¿Cuál es la imagen de García que tiene el ciudadano promedio crítico?
La del político por antonomasia, y la gente tiene mala imagen de ellos. No solo cuenta su pasado, sino que fue elegido con un discurso y gobierna con otro. Algunos lo ven bien, pero muchos otros no. Tiene que hacer un esfuerzo grande por explicar el porqué del cambio y eso implica un costo en la credibilidad.

¿Y cuando se habla de alza de la inflación se asocia al primer Gobierno?
Sí, lo mismo ocurre con la corrupción. Es un lastre contra el cual tiene que luchar. Donde puede tener más credibilidad es en la cruzada contra la pobreza. Si bien su primer gobierno fracasó, trató de luchar contra la pobreza; sería consistente en el objetivo. Debería encabezar el esfuerzo y alrededor de este tema empaquetar lo que es infraestructura.

¿Más se le reconoce a Pilar Nores en este tema?
Sí, pues, tiene un trabajo reconocido y focalizado. Él podría capitalizar un poco de esto.

¿Los limeños son más sensibles a la corrupción?
Sí, porque acá las cosas van mejor económicamente. En provincias la preocupación se centra en la pobreza y el desempleo.

¿La férrea división Lima versus provincias continúa?
Claro, sigue siendo muy marcada. En el interior la aprobación presidencial llega al 19% y la desaprobación al 77%. En Lima 33% lo aprueban. O se resigna a esperar el 'chorreo' o trata de enfrentar eso de manera más inmediata. Eso implica salir a los pueblos y mejorar la gestión, supervisándola.

4 El pasado lo semicondena
El presidente Alan García es uno de los mandatarios con menor aprobación en América Latina. ¿Por qué, si tenemos el mayor crecimiento de América Latina, a García no le va bien en aprobación?
Influye el recuerdo de su primer gobierno

¿El pasado lo condena?
Lo semicondena. Le resta credibilidad y confianza. Hay un grupo de gente que no le va a creer diga lo que diga. Un candidato nuevo inspira más esperanza. También hay errores de corto plazo que se han mencionado: la ausencia de ideas fuerza definidas.

¿Toledo tampoco tenía colas?
No, pero García es más trabajador. Más bien peca de cambiar de tema cada semana. Habla mucho, está en todos los frentes y al final a la gente no le queda muy claro cuáles son sus temas centrales. Algo aparece la educación, pero muy difuso. La gente no identifica a un líder en la lucha contra la pobreza. En las últimas semanas criticó la corrupción, pero vuelve a pasar a otro tema.

¿Un cambio de Gabinete sería un buen cosmético para el gobierno?
No creo que gane gran cosa. El impacto se esfuma en pocas semanas.

4 Humala no tiene un respaldo militante
¿A río revuelto, 77% de desaprobación en provincias, ganancia de Ollanta Humala?
La mitad del 77% puede simpatizar con Humala. En provincias hay un buen sector que es antisistema y que no quiere nada con García. Desconfían de Lima, creen en un Estado nacionalista que no aprecia la inversión extranjera. Ollanta Humala puede capitalizar ese descontento. Pero si él llegara al poder, la población le exigiría cosas que no podría cumplir.

Si las elecciones fueran mañana
Ollanta Humala estaría de todas maneras en la segunda vuelta. En su sector político no tiene rivales, en el centro y la derecha muchos se pelean el voto. García ganó por 600 mil votos aproximadamente. Humala continúa con el 30% de la primera vuelta. No es un respaldo militante, es gente que se siente excluida del sistema y cree en un cambio radical de modelo.

¿El primer ministro tiene poca popularidad?
Despierta simpatía en el sector empresarial y es un político hábil, también en el Apra, pero no tiene aceptación en los sectores bajos. Su aprobación es la misma que la de García.

El 74% no conoce la calificación de grado de inversión obtenida por el Perú, pero salió en todos los noticieros. ¿Les llega?
No, no entienden de temas económicos y se desconectan, están más pendientes de lo que es corrupción o empleo. Pueden haber escuchado, pero no saben de qué se trata. Encima tienen problemas económicos.

¿La popularidad de Fujimori está mellada por el juicio?
No tanto, los fujimoristas siguen siéndolo, el juicio no los ha convencido de su culpabilidad, están como al inicio.

El 81% no se siente representado por el Congreso, pero todos votaron...
Sí, pero la mayoría no usa el voto preferencial, y los que lo usaron no se acuerdan por quién votaron muchas veces. No tenemos una representación clara. Algunos congresistas pueden ser reconocidos, pero el conjunto está desprestigiado.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook