Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
NO PUEDEN SEGUIR LOS ACCIDENTES EN CONSTRUCCIÓN

El alto precio de la vida

Por Domingo Palermo (*) Ingeniero civil

Con profunda preocupación hemos conocido y lamentado los últimos accidentes en construcción civil, todos por lo mismo y con el mismo saldo trágico de vidas humanas. Las denominadas calzaduras en fracciones de segundo se desploman y toneladas de concreto y suelo entierran a los trabajadores. De inmediato son puestos en el banquillo empresarios, alcaldes, constructores y todo aquel vinculado a esta industria. Las causas son fáciles de entender y lo cierto es que ante lo impredecible, difícilmente las municipalidades y las empresas podrán evitar estos accidentes.

Lima sigue creciendo vertiginosamente. Vivimos un 'boom' de la industria de la construcción. La ciudad tiene que densificarse, los requerimientos de servicios son mayores. Hoy, en un terreno de 1.000 m² se levanta un edificio de 20 pisos que requiere de por lo menos 8 niveles de sótano para estacionamiento. Sin duda ya todo cambió menos los procedimientos. Ya no se deben usar calzaduras para profundidades mayores a dos sótanos (aproximadamente 6 metros). Deben ser prohibidas por reglamento y cuando se usen hasta los niveles permitidos, será necesario especificar sus características, previo estudio del suelo.

Una calzadura soporta muy bien las cargas verticales, pero no los esfuerzos laterales de contención, estos son absorbidos por el propio peso de la calzadura, lo que obliga a construir grandes masas de concreto que por lo general se hacen de espesores variables. Esta premisa de contención lateral resulta teórica cuando por alguna razón, como un sismo o filtraciones, se producen esfuerzos laterales no previstos. Estos empujan horizontalmente las calzaduras y en fracciones de segundos se desploman con la parte del suelo adyacente que genera el esfuerzo. Esto no deja tiempo para nada y difícilmente se pueden tomar medidas de seguridad para evitar la tragedia. Los trabajadores que están en la parte inferior de la excavación no tienen escapatoria, por más que estén provistos de cascos, botas, guantes y todos los elementos de seguridad que existan.

En Lima se han hecho maravillas en calzaduras, pero en suelos muy estables como puede ser el Cercado o zonas aledañas. Lamentablemente en la mayoría de las zonas de expansión tenemos suelos inestables. Si a eso sumamos que la mitad del agua potable se pierde por filtraciones y esta genera una presión hidrostática lateral mayor a la del suelo, estamos frente a un problema inminente que debe ser resuelto de inmediato.

La tecnología es sencilla. En excavaciones profundas se requiere construir bajo determinado procedimiento, muros pantalla que van anclados lateralmente al suelo con cables de acero postensados y cada pantalla es capaz de contener decenas de toneladas. Los equipos para este trabajo son relativamente sencillos y baratos y existen de varios tipos, pero no disponemos de los suficientes en el medio, porque nadie exige que se usen. Si fuera obligatorio habría muchos y con seguridad, los costos de este novedoso sistema bajarían y lo más importante, no se producirían accidentes de este tipo. El remedio puede ser algo oneroso, sin duda un muro pantalla cuesta más que una calzadura artesanal, pero el impacto en el costo del edificio no es importante, más aún si los precios de los inmuebles en el mercado se han elevado por demanda. Esta es una manera real de proteger la vida de los trabajadores y entonces no hay precio que valga.

(*) EX MINISTRO DE EDUCACIÓN

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook