HABLA EL 'MONSTRUO DE AUSTRIA'
VIENA [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Josef Fritzl empezó a confesar los motivos que lo llevaron a cometer uno de los actos incestuosos más escandalosos que se recuerde. El austríaco de 73 años, actualmente detenido, afirmó que se volvió adicto a tener sexo con su hija, con quien tuvo siete niños y a quien encerró en un sótano durante 24 años "para salvarla del mundo exterior".
En comentarios relatados por su abogado defensor, Rudolf Mayer, a la revista semanal "News", Fritzl reveló: "Mi instinto por tener sexo con Elisabeth se volvió cada vez más fuerte. Sabía que ella no quería que le hiciera lo que le hice. Sabía que la estaba lastimando, pero era como una adicción. En realidad quería hijos con ella".
De los siete que nacieron, uno murió al poco tiempo y Fritzl incineró su cadáver. "Con cada semana que pasaba con mi hija prisionera la situación se volvía más loca. Me preguntaba si debería dejarla libre, pero tenía miedo de ser arrestado", lo cita la revista.
Pero con el paso del tiempo, la vida en el sótano de su casa se volvió "cada vez más normal" y esperaba con "alegría la llegada de cada nuevo niño engendrado por él".
Fritzl niega, sin embargo, haber violado a Elisabeth cuando tenía 11 años, tal como dijo la propia víctima, hoy de 42 años, en su primera declaración a la policía. "No soy un hombre que cometa delitos con niños pequeños", aseveró.
RETENIDA A LA FUERZA
En un intento por justificar su crimen, Fritzl explicó a su abogado que cuando Elisabeth llegó a la adolescencia, dejó de respetar sus reglas y comenzó a beber alcohol y a fumar. "Por eso tuve que procurar un lugar en el que, en algún momento, pudiera mantener a la fuerza a Elisabeth alejada del mundo exterior", relató Fritzl.
El conocido como 'Monstruo de Austria' confirmó que subió a su propio hogar a los tres hijos frutos del incesto que él consideraba más débiles.
En ese terrorífico microcosmos, el criminal ejerció una autoridad incontestable ante su hija y los tres hijos-nietos que con ella habitaban: "Me aceptaban completamente como cabeza de familia. Nunca se hubieran atrevido a atacarme", aseguró Fritzl.
EN PUNTOS
4Fritzl amenazó a Elisabeth que ella y sus tres hijos encerrados morirían electrocutados si tocaban la puerta de salida.
4Aseguró el sótano con ocho puertas, las cuales se activaban por control remoto. "Sellé todo acústicamente hasta convertirlo en un búnker", afirmó.
4Según Fritzl, un dispositivo conectado a un reloj abriría el sótano si algo le pasaba.