BIRMANIA. PAÍS EN RUINAS
BANGKOK [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Pese a que ayer dos de sus aviones con ayuda partieron hacia Rangún, después de que dos camiones entraran en el país, las Naciones Unidas siguen esperando que la junta militar de Birmania (cuyo nombre oficial es Myanmar) levante todas las restricciones al envío de carga y personal para atender a los damnificados por el ciclón Nargis.
Los dos transportes por carretera, pertenecientes al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), entraron en Birmania desde la vecina Tailandia con veinte toneladas de ayuda.
Horas después partían desde Bangkok dos aviones Hércules C-130 de la Fuerza Aérea de Tailandia con ayuda humanitaria de la Cruz Roja de ese país y de una fundación de la familia real.
Los aparatos transportaban novecientas bolsas con artículos de primera necesidad para repartir entre el millón y medio de damnificados.
El representante de Acnur en Tailandia, Raymond Hall, afirmó que están a la espera de que se abra un corredor para que más ayuda internacional pueda llegar a las víctimas del ciclón, aunque matizó que la entrada del convoy terrestre supone un paso positivo en un trabajo de asistencia marcado, hasta la fecha, por los retos y las restricciones.
REFERÉNDUM
Por otro lado, pese a los múltiples llamados para que se aplazara, ayer se realizó el referéndum constitucional en el país asiático. La consulta, el primer escrutinio que se celebra en Birmania desde hace 18 años, se mantuvo en todo el país salvo en las zonas más devastadas por el ciclón, concentradas en la región sureña de Irrawaddy y en Rangún, donde los electores acudirán a las urnas el 24 de mayo.
En tanto, el principal partido de la oposición democrática birmana, la Liga Nacional por la Democracia (LND), que dirige la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, denunció un fraude.
El portavoz de la LND, Nyan Win, indicó a la revista disidente "The Irrawaddy", con sede en Tailandia, que agentes gubernamentales acudieron a las casas de los que no fueron a votar y los obligaron a firmar un formulario como si hubieran depositado su voto.
EL DATO
Terribles números
Según la ONU, el número de muertos oscilaría entre 63.000 y algo más de 100.000 y las personas dadas por desaparecidas llegan a 220.000.