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EXCESOS: LA DECADENCIA ACELERADA DE TRES ESTRELLAS

Ángeles caídos

A Ronaldinho, Adriano y Ronaldo los persigue la misma suerte. Los tres fueron ídolos y ahora están en desgracia. ¿Qué pasa con los brasileños?

Por Jaime Cordero

La alegría y el relajo que caracterizan el juego de los futbolistas de su país ha terminado siendo, también, la causa de su triste declive. Ahora hablamos de ellos como si fueran ex jugadores y de cómo los desarreglos nocturnos terminaron con el porte atlético de Ronaldinho; de cómo el alcohol hizo trizas la carrera ascendente de Adriano en Italia; y de cómo Ronaldo es ahora un obeso protagonista de las páginas de chismes, encima en clave de ridículo, por su infeliz encerrona con un grupo de travestis. Es fácil olvidarnos de que estamos hablando de jugadores todavía en activo. Como tantos boxeadores, pareciera que no han sabido retirarse a tiempo.

El tema con ellos es que sus mejores versiones son cosa del pasado. Reciente, pero pasado al fin, y en estos tiempos los ídolos se erigen y sustituyen en lo que toma subir un par de videos a Youtube. Incluso así, nadie podía pensar hace dos o tres años que estos tres fantásticos de Brasil iban a terminar tan mal. Ayer, el médico del Barcelona informó que Ronaldinho no estará en condiciones de jugar este fin de semana el último partido de la Liga Española, contra el Murcia. Ni siquiera tendrá la chance de despedirse del club con el que ganó dos títulos de España y una Liga de Campeones. En España dan por descontado que será vendido entre temporadas, probablemente a precio de saldo, y quizá sea mejor así para él, porque lo único que puede esperar de la hinchada del Barza (que hace solo unos meses lo adoraba) son abucheos e insultos. En la Ciudad Condal pasaron de quererlo a quererlo bien lejos.

El gusto de Dinho por la variada oferta nocturna de Barcelona era bien conocido, pero, como suele suceder en estos casos, todo se toleró mientras el equipo ganaba y era considerado como la mejor expresión futbolística de Europa. Todo cambió el año pasado, cuando el diario "As" publicó una foto del jugador con el torso desnudo, que ponía en evidencia que al astro le había crecido una terrestre panza de ex jugador. Luego vino, infeliz coincidencia, el declive del club completo y fue imposible para el hincha culé diferenciar responsabilidades. El Barza se fue a pique y Ronaldinho, su mascarón de proa, no se salvó: fue uno de los que tuvo peor suerte. La lesión que sufrió el 9 de marzo en un partido contra el Villarreal terminó salvándolo, al menos, del escarnio público que supuso hacer el pasillo de los campeones al Real Madrid y luego caer goleado 4-1 en el Bernabéu. Ayer, ni se presentó a entrenar y ni siquiera su comando técnico sabe dónde diablos se metió. Se irá por la puerta falsa. Seguramente hacia Milán, a medianoche y de incógnito.

Excesos de 'Emperador'
Adriano nunca fue Ronaldinho, pero pintaba para sucesor. Brilló y fue campeón en la Copa América de Perú, y el Inter de Milán lo convirtió en su centrodelantero favorito. Al parecer se aburrió de anotar porque terminó ahogado en alcohol. Según se dijo, todo empezó después de la muerte de su padre, que lo sumió en una depresión de la que aún no puede sacudirse. A inicios de este año, el Inter decidió que la mejor forma de ayudarlo a recuperarse era prestarlo al Sao Paulo para que empiece de nuevo desde cero.

Marcó algunos goles (eso lo lleva en los genes), pero siguió siendo más notorio por los escándalos: reacciones violentas en el campo, accidentes automovilísticos en horas en las que supuestamente debería estar dormido, y un supuesto romance con una bailarina estrella del Carnaval de Río. Sao Paulo le recortó el 40% del sueldo de un mes por indisciplina, y en marzo el jugador logró el récord de cometer cuatro faltas en un solo día: primero chocó con su auto, luego llegó tarde a entrenar, después amenazó a un fotógrafo, y remató no usando la indumentaria oficial del club. ¿Volverá algún día al nivel que alguna vez tuvo? Así, parece difícil.

Como Ronaldo, parece que su final no estará a la altura de lo que logró en su mejor momento. ¿Quién será el siguiente en caer? Kaká parece a salvo porque lo suyo es la religión. Pero nunca se sabe. Los genios son, por definición, imprevisibles.

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