NUEVA YORK [EFE]. Renegaba del término, pero Frank Sinatra fue, es y será el 'crooner' por excelencia, 'La Voz' que entonó los grandes títulos del swing y del jazz con esa elegancia aterciopelada cuya herencia se disputan hoy figuras tan disímiles como Michael Bublé, Harry Connick Jr., Jamie Cullum, Rufus Wainwright, Richard Hawley e incluso Robbie Williams.
Sinatra, su genio y su figura, eran inimitables. Ninguno de sus posibles sucesores regala cachorros llamados 'Mafia', intenta suicidarse por el desamor de Ava Gardner o se ofrece a Mía Farrow (su ex esposa) para partirle las piernas a Woody Allen.
Pero aunque cantara 'a su manera', creó una escuela que, diez años después de su muerte, cuenta con una nutrida legión de alumnos aventajados.
El canadiense Michael Bublé es, musicalmente hablando, el más fiel (o el menos imaginativo, según se mire) de estos 'crooners' del nuevo milenio, y ha recuperado 'standards' como "That's Life" y "Come Fly With Me".
De hecho, el productor de Bublé no es otro que un apadrinado del cantante de "My Way", el veterano Paul Anka, quien decidió volver a cantar cuando escuchó por primera vez al canadiense.
Más genio creativo --y carácter más presuntuoso-- ha demostrado el joven británico Jamie Cullum, quien ha abrazado el éxito de ventas con sus discos "Twentysomething" (2003) y "Catching Tales" (2005) con un sonido que remite al pasado, pero sin tantas concesiones a la nostalgia.
Otro curtido en el rock, esta vez como guitarrista de Pulp, es Richard Hawley, quien se ha convertido en el favorito de la crítica con sus trabajos "Coles Corner" (2005) y el más reciente: "Lady's Bridge" (2007), y que, con una voz cavernosa --más cercana a la de Leonard Cohen que a la de Sinatra-- fue alzado como uno de los más personales 'crooners' de su generación.
Previo a todos ellos es Harry Connick Jr., quien tiene paralelismos con Sinatra en su estilo musical, en su rechazo al término 'crooner' y, además, en una breve carrera como actor que, sin visos de ganar un Óscar como su maestro, pasa por títulos como "Memphis Belle" (1990) o "Copycat" (1995).
Su último disco, "Oh, My Nola", rinde tributo al jazz de Nueva Orleans, su ciudad natal, y recupera así su pasión por un género del que intentó apartarse sin éxito durante los años 90.
En el medio quedan artistas que han coqueteado con el espíritu de Frankie en fases efímeras de su carrera, como Rufus Wainwright --con su relación umbilical con Judy Garland-- y Robbie Williams, heredero de sus excesos, que cosechó uno de sus mayores éxitos de ventas con "Sing When You're Winning", del 2001, en el que homenajeó con Nicole Kidman el "Something Stupid" que unió a Sinatra con su hija Nancy.