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DE LA CUMBRE DE VIENA A LA CUMBRE DE LIMA

Propuestas concretas para el desarrollo

Por Eduardo Arroyo. Sociólogo

La V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea continuará el proceso de vertebrar una asociación estratégica entre ambas regiones, iniciado en la reunión de Río de Janeiro (1999) prosiguiendo con los encuentros de Madrid (2002), Guadalajara (2004) y Viena (2006). Tratará los temas de cohesión social (lucha contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión social) así como el desarrollo sostenible (medio ambiente, cambio climático y energía) en tres módulos: cooperación política, cooperación técnica y libre comercio. Es un consenso logrado el respetar la situación de países con menor desarrollo comparativo, lo que se traducirá en plazos distintos para la vigencia de acuerdos comerciales en caso fueran aprobados.

Europa está interesada en nuestra región en su conjunto, caracterizándose, además, por su insistencia en los derechos humanos, en la libertad económica, política y si bien subsidia sus productos no sigue una economía salvaje que perjudique al más débil sino que hace políticas diferenciadas según el grado de desarrollo del país asociado.

La UE es el segundo socio comercial de la CAN y el intercambio comercial entre ambas ha llegado a ser de más de US$15.000 millones de dólares anuales. Desde el 2005, la CAN cuenta con la aprobación europea del Sistema Generalizado de Preferencias-Plus (SGP Plus), que prolonga y amplía el número de partidas (7.200) que seguirán beneficiándose del arancel cero hasta el año 2015. Toca a la UE avalar el mantenimiento de la franja de precios para los sudamericanos y a nosotros el defenderlos.

El compromiso europeo de respetar las asimetrías y negociar con regiones enteras, actúa, sin querer queriendo, como un elemento cohesionador de Sudamérica. Hoy el mundo es de bloques regionales. Así compiten y se defienden mejor los países. Nuestro planeta participa, además, del calentamiento global que amenaza su vida y carecerá de agua potable como de petróleo en el futuro. Los alimentos ingresan en una etapa conflictiva de escasez y alza de precios. El agua potable se reduce concentrándose en América Latina más del 20% del mismo. Ello convierte a nuestra región en una zona privilegiada no solo por su tenencia de petróleo (Venezuela) como de gas (Bolivia), agua y biodiversidad (Perú).

En este cuadro de necesidades planetarias, nuestro continente tiene en abundancia lo que necesita el mundo para combatir la pobreza y dejar de ser el continente con la tasa más alta de desigualdad en la distribución de ingresos. Nos complican los modelos de desarrollo seguidos, la subdivisión en bloques subregionales, las fricciones fronterizas entre diversos países, los caudillismos, los hegemonismos.

Debiendo ser esta cumbre una reunión que fortalezca la multilateralidad y la multipolaridad contra todo tipo de hegemonismos, no nos encuentra a los sudamericanos precisamente unidos en una época de riqueza continental en que los precios de los minerales e hidrocarburos están por las nubes. El reto seguirá siendo el de unificarnos sin cerrarnos al mundo con un socio como Europa que potenciará el desarrollo de la región. La UE es, además, un ejemplo de unión para nuestro continente unido por un solo idioma o dos, planes e historia conjunta y en el que los proyectos de integración latinoamericana son de vieja data.

El trabajo conjunto con la Unión Europea, siempre que se defienda la autonomía de nuestros países, será un paso importante para avanzar nuestra unidad saliendo en bloque a combatir la pobreza y las consecuencias del cambio climático.

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