Por Elizabeth Cavero
El equilibrio de las cuentas públicas fue el credo de Ricardo Martínez Rico cuando ejerció la Secretaría de Presupuestos y Gastos del Gobierno Español durante el último período de gobierno de José María Aznar (PP). Este equilibrio fue la piedra angular de los proyectos de desarrollo de infraestructura y servicios en los que el Estado y el sector privado de España fueron socios. Su visita coincide con la reciente publicación de la ley peruana de asociaciones público-privadas.
¿Es bueno el momento para esta cumbre ALC-UE?
Es un buen momento para enseñar Perú al mundo, para demostrar cómo el Perú está progresando desde el punto de vista económico. Porque tan importante es hacer bien los deberes como enseñarlo hacia fuera. En el mundo global los países compiten por organizar este tipo de encuentros.
Su experiencia se concentra en el ámbito de las asociaciones público-privadas. ¿Cuál era el marco para desarrollarlas en España?
Lo primero para nosotros fue estabilizar la economía y asegurar presupuestos equilibrados que nos permitieran garantizar una financiación pública para las infraestructuras gradualmente creciente. Al mismo tiempo, las empresas demandaban tener un protagonismo en el desarrollo.
¿Tenía España una ley?
En España había experiencia de concesiones desde los setenta. Sin embargo, los nuevos cambios legales se hicieron gradualmente, conforme lo planteaba la iniciativa privada. Así, si había iniciativa para desarrollar puertos, pues hacíamos los cambios legales, si había iniciativa para carreteras, hacíamos más cambios. Todo ello derivó en conjuntos legales que llevaron a que hiciéramos en el 2003 una gran ley de concesiones.
Tanto el gobierno como las empresas estaban interesados en que las inversiones salieran. ¿Quién aseguraba que el trato fuese realmente bueno para ambos?
Fue un trabajo conjunto. Si fuera Perú, diríamos que participaba el Ministerio de Transportes, pero también el de Economía, porque hay que buscar un equilibrio entre los fondos públicos que se ponen a disposición de estas iniciativas, la regulación internacional sobre contabilidad y presupuestos, pero a la vez buscar una rentabilidad adecuada a la empresa.
¿Cuál es la principal rentabilidad para el Estado al establecer una alianza con una empresa?
Yo creo que la principal rentabilidad de la asociación público-privada es que se desarrollan muchos más proyectos de infraestructura, y eso, por una parte, hace que el país gane competitividad. Por otra parte, la construcción es intensiva en generación de empleo y ayuda extraordinariamente a distribuir el crecimiento económico. ¿Qué mejor hay para una excelente producción agraria en la sierra peruana que una infraestructura para poder sacarla a los puertos? Hay veces que el Estado no llega a atender a estos sectores.
Entonces es como ir con el camino corto.
Es ir por el camino más apropiado. Tenga en cuenta que siempre habrá infraestructura menos rentable, pero si el sector privado está dispuesto a entrar, entonces se prioriza el dinero público para educación, sanidad, desarrollo social, etc.
¿Puede darnos algunos ejemplos de la participación privada en servicios públicos en España? ¿Cuál fue el aporte?
Primero, la forma gradual como se fueron introduciendo los cambios. Y no siempre ha de ser el ejemplo de una compañía privada, no usemos la palabra 'privado' tantas veces. Puede darse el caso de una agencia pública que para desarrollar infraestructura se financia en el mercado. Ejemplo de ello es el aeropuerto de Barajas (Madrid). Obviamente, esta agencia debe estar dispuesta a negociar las condiciones con las empresas financieras y de construcción que participen. Claro, para ello el marco legal debe ser muy claro porque hablamos de financiaciones a 20, 30 o 40 años. El marco regulatorio ha de ser muy sólido.
¿Concesionaron carreteras?
Tenemos el caso del peaje en sombra establecido para la circunvalación de Madrid. En sombra quiere decir que no se le cobraba peaje a nadie, lo que se hace es analizar cuál ha sido el uso de la vía al final de cada año y en función de ello pagar una determinada cuantía a la empresa que hizo la obra. Eso permite a la vez considerar el costo, no como una inversión de capital, sino como gasto corriente, lo cual tiene la ventaja de la flexibilidad. Claro, para que estos esquemas funcionen, debe haber un sector financiero desarrollado, capaz de dar créditos a largos plazos y bajos intereses. Y en este mundo financiero nuevo, hay empresas que quieren asegurar que van a tener rentabilidad adecuada durante un período largo. Igual que los fondos de pensiones, nadie espera una tremenda rentabilidad en un corto plazo.
España también tuvo experiencia concesionando los servicios de salud. ¿Cómo funciona?
De manera similar al peaje en sombra. Se determina un número de operaciones, de atenciones, un determinado nivel de calidad en la atención y se hace un concurso. En este caso, suele buscarse la asociación entre la empresa que hace la infraestructura, que construye la clínica, y la empresa que gestiona. Incluso hay casos en los que la gestión la hacen funcionarios. Hay modelos híbridos.
En el Perú, justamente, se ha empezado a discutir la concesión de los servicios de salud.
Sí, también en México. Sin embargo, nosotros creemos que hay que huir del debate político, porque esto no hay que entenderlo sino como una forma adicional de satisfacer servicios sociales.
Pero para eso tiene que haber mayoría o consenso.
Tiene que haber cierto consenso, y para eso hay que ser capaces de explicar muy bien que esto es un equilibro entre el Estado y los inversionistas para poder desarrollar más. En este modelo, si alguien gana mucho, no funciona.
Claro, nadie quiere pagar de más, sino lo justo.
Y de otra parte, el Estado puede decir: necesito hacer carreteras, puertos, hospitales, entonces subo los impuestos. La otra forma de hacerlo es con fórmulas que nos permitan desarrollar infraestructura a un mayor ritmo, con el financiamiento privado, y así elevar la productividad y la competitividad.
LA FICHA
Nombre: Ricardo Martínez Rico.
Edad: 42 años.
Estudios: Economía en la Universidad de Zaragoza. Posgrados en Harvard y la Escuela de Negocios Wharton.
Experiencia: Integrante del Advisory Board europeo de la US Chamber of Commerce, ex secretario de Estado de Presupuestos y Gastos.
Hobbie: Correr, nadar, esquiar y escuchar música clásica.