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Lo que cayó como un regalo de la cumbre

Por: Juan Paredes Castro |

Hubiera sido una vergüenza que con el calentamiento global como tema central de la cumbre de Europa, el Caribe y Latinoamérica, el Perú, país anfitrión, no pudiera explicar en qué está en materia de defensa del medio ambiente.

El Ministerio del Ambiente fue creado prácticamente en la víspera de la cita internacional y sobre la marcha del mismo se nombró al prestigioso ecologista Antonio Brack titular de esta nueva cartera, en lo que podríamos denominar la normalización de una tarea que requería, con urgencia, una autoridad institucional del más alto nivel, con voz y voto en el Consejo de Ministros.

Tenemos pues, aunque a la carrera, ministerio y ministro del Ambiente, gracias a la cumbre y en función de lo que esta se ha propuesto: acordar compromisos muy firmes, orientados a hacer más cualitativamente habitable nuestro ya "carbonizado" planeta.

Tengamos claro, por ahora, que no estamos ante un ministerio que sea una expresión de la perfección ni ante una solución política capaz de contentar a todos, menos a sectores ambientalistas y ecologistas sustancialmente controvertidos.

Tanto Antonio Brack, que sabe muy bien lo que todavía le toca construir sobre la ley misma de creación del ministerio, como el Congreso de la República, que se queja demasiado tarde de que dicha ley haya salido por delegación de facultades, tienen que tener agallas para empezar a arar en tierra virgen. Si a la ley le falta esto o aquello se perfeccionará. Si Brack trabajó como consultor para esta o aquella minera él lo aclarará. Nadie duda de su trabajo honesto ni de sus aportes valiosos dentro de su línea de pensamiento y acción conocidos y reconocidos.

Lo realmente grave y preocupante era carecer de una política gubernamental y estatal del medio ambiente, que es lo que ahora tendremos para aprobarla, discutirla y criticarla. La dispersión de competencias y funciones era el otro problema, con un Conam que era y no era lo que el Estado deseaba, con un Inrena sin la fuerza resolutiva autónoma que se le reclamaba, y con los sectores de Agricultura y Energía y Minas, ejerciendo autoridades propias sobre finalidades propias.

Va a ser muy interesante ver a Antonio Brack, como semidiós del Olimpo ambiental de estos días, armando todas y cada una de las vigas y columnas de lo que será su 'Partenón' administrativo, ejecutivo, fiscalizador y eventualmente sancionador, que ojalá no le permita aburrirse en largo tiempo y nos deje, como esperamos, las señales cardinales de a dónde tenemos que ir en este tema.

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