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UNA AJETREADA JORNADA

Miradas, sonrisas y algo más

El frío solo estuvo en el ambiente limeño porque en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y Europa las distancias se acortaron, el buen humor circulaba en abundancia y los temores de la aparición de algún exabrupto quedaron solo en eso, temores.

Esta vez en la reunión no hubo necesidad de un "¿Por qué no te callas?", pues las composturas y los modales se observaron como el protocolo lo exigía.

Hubo tiempo para todo, incluso para arrepentimientos como el de Hugo Chávez, quien luego de calificar hace unos días de nazi a la canciller alemana, Angela Merkel, lo pensó mejor y optó por ofrecerle disculpas, aunque a su homólogo Álvaro Uribe (Colombia) siguió dedicándole duras palabras en sus declaraciones a la prensa.

Algunos aplicaron el refrán "A quien madruga Dios lo ayuda" como Evo Morales, quien muy temprano acudió a visitar a Michelle Bachelet.

No podían faltar las sorpresas como la que dio Alan García al dejar de lado la clásica banda presidencial para colocarse un vistoso medallón. Mientras tanto, los periodistas seguían por todos lados a Uribe, quien sin ser Julio César (el ex futbolista peruano) demostró buena cintura para eludir a cuanto hombre (y mujer) de prensa pretendía arrancarle una declaración.

La jornada concluyó con una apetitosa cena en Palacio de Gobierno donde abundaron los platos típicos. Provecho.

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