ENTREVISTA. JOSÉ GARCÍA BELAUNDE
Por Cecilia Rosales Ferreyros
A las siete de la mañana de ayer nos recibió el canciller José Antonio García Belaunde en la oficina que le han habilitado en el Museo de la Nación, antes de iniciar un largo día de actividades que fue el corolario de una intensa semana de actividades, a propósito de la V Cumbre ALC-UE.
¿Cuál es su primer balance?
Muy satisfactorio, por varias razones. El nivel de concurrencia, un gran número de jefes de Estado y cancilleres, el clima en que se desenvolvió, que más allá de algunas declaraciones fue muy positivo, y por la forma como fue preparado el trabajo, los presidentes tuvieron la libertad de hablar entre ellos sobre los grandes temas. No estuvimos sujetos a los rigores de que "no se ha acabado el proyecto de declaración". Considero que es una de las cumbres con resultados más concretos que se ha podido obtener.
¿En algún momento pensó que se le podía 'escapar de las manos' la cumbre porque había temas de coyuntura muy fuertes que la rondaban? Las confrontaciones entre Chávez y Merkel, el informe de Interpol...
Francamente, uno siempre tiene miedo a que ocurra un incidente que termine estropeando toda la cumbre, y un esfuerzo de mucha gente, de muchos meses, pase inadvertido y la anécdota de un incidente cubra toda la cita. No me he sentido aliviado hasta que concluyó.
¿Y qué ha ayudado a que no ocurra lo de la Cumbre de Santiago, donde el histórico "Por qué no te callas" quedó en la mente de mucha gente ?
Hubo un buen espíritu de los participantes de hacer de esta cumbre un gran encuentro de trabajo. Quien mejor expresó eso fue el presidente García en la inauguración: "Dejemos a un lado las diferencias y trabajemos en lo que nos une, que es bastante". Ese espíritu prevaleció.
¿No hubo confrontación?
En las mesas de trabajo participaron libremente los presidentes.
En todo caso no trascendió.
Ese es otro tema. Pero sí hubo la posibilidad de confrontar ideas.
De los temas de fondo aprobados ¿cuál le ha traído más satisfacciones?
Desde un punto de vista peruano lo que más satisfacción me ha dado es el compromiso de haber fijado una fecha para concluir las negociaciones CAN-UE y haber introducido el criterio de una gran flexibilidad en ellas para que se puedan acomodar los intereses de todos los países participantes.
¿Eso cómo se traduce?
Que vamos a terminar la negociación el próximo año y que vamos a usar ese concepto (flexibilidad) que tiene tantos ejemplos en el caso europeo que es la geometría variable, es decir, no vamos a tener todos el mismo acuerdo.
Ejemplos en el caso de la UE.
El más notorio es el caso del euro. No están todos. Está el euro funcionando y poco a poco se van incorporando otros países. Algo similar. El ex presidente Felipe González habló hace unos meses de concluir un acuerdo y dejar pasarelas abiertas por donde el día de mañana puedan transitar otros socios.
Eso es distinto de lo que señala Evo Morales... que "quieren dividir la CAN, quieren sacarnos de la negociación".
Hay una mala información que maneja el presidente Morales al respecto.
El Perú avanza, ¿pero ello no significa que quieran sacarlos?
Así es. Pero tampoco queremos que nos impongan el ritmo de Bolivia que tiene problemas conceptuales con el acuerdo. No queremos que se nos imponga el ritmo del más lento.
¿Escuché decir a Benita Ferrero, canciller de la UE: "Queremos que la CAN decida si quiere ir con el acuerdo". ¿No hay el peligro de que Bolivia diga no quiero, ni rápido ni lento?
Creo que eso no va a ocurrir, si no que vamos a encontrar esa fórmula de negociación, es decir, se tendrá un acuerdo en el cual Bolivia participará en todo lo que le parece conveniente y se abstendrá de aquello que no, o al menos de lo que no le conviene en estos momentos.
¿Qué argumentos planteó Perú a la UE para que se incluyera el concepto de flexibilidad?
Yo he viajado constantemente a Europa a entrevistarme con los cancilleres y el concepto que he utilizado es muy simple. No podemos penalizar a aquellos países que quieren avanzar más porque hay países que no están dispuestos a hacerlo al mismo ritmo por dificultades que muchas veces son ideológicas y conceptuales.
En la declaración está presente el concepto de inclusión e igualdad de oportunidades. En un país como el Perú, con buenas cifras económicas, pero con ciudadanos que no sienten que haya un reparto equitativo, ¿cómo se puede traducir ese enunciado, que suena tan bien, en políticas internas concretas?
Si usted se fija en la declaración, plantea unos objetivos que son, en materia de política social, las del Gobierno Peruano. La diferencia es que en la declaración no se han puesto cifras en términos de cuánto y para cuándo, cosa que sí hacemos nosotros. Y no se hace en la declaración, porque como hay una gran variedad de países hay que buscar consensos y tener un mínimo común denominador. Se habla de erradicación progresiva del analfabetismo. Nosotros nos hemos propuesto que en el 2011 no haya analfabetos en el Perú. Eso no es progresivo. Tenemos una meta y ya estamos avanzando. Tenemos metas en desnutrición infantil, servicios de agua y saneamiento, electrificación, entre otros. Eso, que son enunciados en la declaración, ya son políticas públicas en el Perú.
¿La inclusión de estos temas en la declaración implica que lleguen más recursos?
Sí. Lo importante es que se establecen mecanismos financieros que pueden orientarse a estos sectores, como canje de deuda en inversión social, que servirán para fortalecer esas políticas públicas en nuestros países.
¿Se ha avanzado en cifras?
No. Pero ese enunciado (de la declaración) es aterrizable en mayores recursos para políticas sociales.
La preocupación por el alza de alimentos quedó más como un mensaje...
Es un tema muy difícil de abordar. Hay muchos factores que concurren en la crisis alimentaria. No es solo el de los campos utilizados para biocombustibles. Hay un problema de malas cosechas y creciente demanda de alimentos en el mundo. Hay un espacio más especializado para ver el tema que será el de la próxima conferencia de la FAO en Roma.
¿Y qué avances se dieron en el tema de la migración?
Está en la agenda. No se esperaba resolverlo ahora. Hay países que piensan que es un tema policíaco y otros que es más complejo.
Italia anuncia en breve medidas más duras en migración.
Es muy difícil conciliar los puntos de vista de la UE; no hay una posición común. El tema tiene que estar enfocado en la perspectiva de los derechos humanos, que tienen que ser protegidos de cualquier manifestación de racismo, xenofobia.
Ayer el presidente García planteó la reducción de armamentos. ¿Por dónde empezamos?
El presidente lo que ha dicho es: no podemos hablar de lucha contra la pobreza y gastarnos 40 mil millones de dólares en armamento nuevo. En ese tema hay que empezar a llamar la atención que hay que hacer algo al respecto.
Me recuerda la propuesta del ex presidente Toledo. ¿Se está toledizando el presidente, porque también hay continuidad en lo económico?
No es una propuesta, es una llamada de atención. Ojalá pueda traducirse en acciones. Hay que crear mecanismos de confianza que hagan innecesarios estos gastos tan onerosos. Pero en materia de seguridad las decisiones no deben ser unilaterales.
¿Por qué está aumentando el armamentismo en América Latina?
Hoy no me imagino a un país en la región que se proyecte hacia un conflicto. El armamentismo, más allá de conflictos internos que pueda tener un país, obedece a una especie de recelo que obliga a tomar medidas disuasivas. Es evidente que la región se ha polarizado ideológicamente. Eso puede producir ciertos recelos que conducen a estos gastos nuevos en armamento.
APOYO MUTUO
En narcotráfico y medio ambiente se necesita corresponsabilidad
La declaración en el tema del cambio climático quedó más en enunciados. América Latina no tiene el mismo grado de preocupación que Europa. ¿Qué pasó con Euroclima (proyecto para el intercambio de información)?
En estas conferencias las iniciativas que aparecen tardíamente quedan apenas enunciadas. Euroclima recién se planteó en Lima y se dijo: hay algo interesante, vamos a ver qué podemos hacer. No hubo ni tiempo ni la información para reflexionar.
¿Hubo el temor de que se convirtiera en un mecanismo de fiscalización sobre lo que estamos haciendo en cambio climático? ¿Por eso se acotó, "Euroclima sí, pero respetando las políticas internas"?
Eso es verdad. Los países tienen que asumir sus responsabilidades en materia de lucha por la preservación del medio ambiente, pero tienen que ser muy cuidadosos de que no les impongan criterios de países que consideran que son otros los que deben asumir esa responsabilidad y no ellos. El cambio climático es un tema global, pero ya sabemos que el deterioro del medio ambiente tiene unos responsables que son los países más industrializados y desarrollados. Que cada cual asuma lo que le corresponde, y no todos lo están haciendo. No podemos caer en ese juego de pedir a los países menos desarrollados y con menos responsabilidad en el deterioro una serie de obligaciones que los países más desarrollados no asumen. "Conserven sus bosques a su costo" en vez de asumir un compromiso de financiar políticas de preservación, reforestación. Simplemente nos obligan a nosotros a asumir esa onerosa responsabilidad por el bien de toda la humanidad.
¿Es como en la lucha contra las drogas?
Sí. La responsabilidad es compartida; sin embargo, yo no veo que los esfuerzos de los países consumidores sean de la misma naturaleza y características del esfuerzo que hacemos nosotros.
¿Durante la cumbre se introdujo el tema del narcotráfico al menos como reflexión?
Sí. Hay que volver a hacer un debate. Estamos con instrumentos y conceptos ya muy viejos sobre el narcotráfico. Lo que tenemos ahora ya no está funcionando. La Declaración de la ONU sobre la lucha contra las drogas tiene 10 años. Hay cambios importantes. Hay mucho que replantearse.
Benita Ferrero reconoció que no hubo el éxito que se esperaba. ¿Eso puede avizorar un cambio? Las cifras no les son favorables.
Ojalá que empiece a haber una conciencia.
¿Pero percibió en ese debate que hay una intención de cambio?
Europa no tiene una posición unificada en la lucha contra las drogas. Hay países que distinguen unas drogas de otras. Unas son permitidas, otras no. No hay posiciones únicas. Es un tema que les cuesta manejar porque no todos piensan igual.
Ferrero lanzó la idea: miremos a los países que han sido eficaces, pero la UE está más centrado en el desarrollo alternativo que en la erradicación, que la ven como la niña mala.
Así es. Si asumimos que la política tiene que ser el desarrollo alternativo --yo estaría de acuerdo con eso-- implica un gran costo y una gran inversión. El tema es ponerse de acuerdo en si estamos dispuestos a hacer un financiamiento serio y completo de lo que es una guerra contra el tráfico de drogas.
SEPA MÁS
4El presidente García propuso un impuesto al petróleo y al gas para la reforestación.
4"Un impuesto de 50 centavos de dólar para obtener unos US$20 mil millones al año y reforestar unas diez millones de hectáreas de bosque que producen al año 2.500 millones de toneladas de carbono que ayudarán a combatir el calentamiento global".
4"El impuesto lo pagan los consumidores. La tasa tal vez pueda parecer excesiva. Podría ser menor ".