Solo promesas, intenciones y acuerdos generales como aumentar la cooperación y compartir conocimientos en el programa medioambiental Euroclima fueron el resultado de las discusiones conjuntas que europeos, caribeños y latinoamericanos sostuvieron en la cumbre de Lima.
Aunque los mandatarios, como previamente lo habían hecho cancilleres y vicecancilleres, dedicaron un amplio capítulo al tema del cambio climático, lo concreto es que la Declaración de Lima se refiere de manera general a la promesa de "proseguir el diálogo ALC-UE sobre política medioambiental".
La única resolución concreta es el establecimiento del anunciado programa ambiental conjunto Euroclima, "en beneficio de los países de América Latina con los objetivos principales de compartir conocimiento, fomentar un diálogo estructurado y regular a todos los niveles y asegurar sinergias y coordinación de las acciones actuales y futuras en este campo".
El analista Farid Kahhat lo explicó así: "En el tema de medio ambiente no hay un avance mayor y esto refleja las diferencias globales que hay sobre el tema. La posición europea es mucho más cercana de la latinoamericana que la norteamericana. Pero aun así subsiste el criterio, sobre todo de los países más industrializados de América Latina, de que ahora se quiere universalizar un problema que en el fondo causaron esencialmente los países desarrollados durante su proceso de industrialización y que siguen siendo ellos, además de China ahora, quienes contribuyen en mayor proporción a resolver el problema", señaló.
En efecto, el debate sobre el calentamiento global tiene una etiqueta que va más allá de una cumbre. Aunque en líneas generales se acepta la existencia del problema, la polémica surge cuando se discute cómo debe repartirse el costo para resolverlo.
"Esa discusión sigue pendiente, no hay un consenso claro y eso se ha reflejado en esta cumbre. Parte del problema era que no se quería llegar a una cuestión de fondo sobre el tema de los biocombustibles porque Brasil, el principal productor mundial de etanol en base a caña de azúcar, no quería que se criticara sus proyectos. En este tema no se ha avanzado tanto", enfatizó Kahhat.
La analista internacional Josefina del Prado explicó, por su lado, que la cumbre (de Lima) no es el único espacio donde se discute el tema del cambio climático. "La cumbre es un espacio global, pero esos temas se vienen trabajando permanentemente", aseguró.
"Los países desarrollados y los no desarrollados reconocen la necesidad de conversar sobre este problema, no solo cada dos años en las cumbres ALC-UE, sino permanentemente. Lo que sí se ha reafirmado es la intención de un trabajo conjunto. Este es un problema que debe responder a problemas globales", sostuvo Del Prado.
"Quizá lo importante fue el darse cuenta de que este es un problema que impacta no solo a quien lo produce o donde se produce, sino a todo el planeta. Esa toma de conciencia ha ayudado mucho a que aquí en el Perú se haya creado el Ministerio del Ambiente", concluyó la analista.
En declaraciones a la agencia de noticias francesa AFP, Jorge Cailloux, presidente de la ONG Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, sostuvo que esperaba que por lo menos se ofreciera un mecanismo operativo para hacer realidad este proyecto de cooperación conjunta. "Espero que Euroclima sea este mecanismo", señaló.
La tarea pendiente pasa por la evaluación de los impactos del cambio climático en distintas regiones. Y aunque el asunto fue ampliamente tratado por la V Cumbre ALC-UE, el documento final solo se refiere a proseguir esfuerzos para fortalecer el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) y procurar fortalecer el régimen global del cambio climático. Por ahora, estamos entonces ante tareas pendientes.
Urgen 17 mil árboles frente a tantos gasesLa firma peruana midió esas emisiones desde el martes pasado, día en que comenzaron las reuniones previas de la cita birregional, en la que participaron poco más de 3.000 delegados de unos 60 países hasta ayer, cuando todavía tuvieron lugar los últimos encuentros sectoriales.
La ausencia de algunos de los jefes de Estado o de Gobierno, como el francés Nicolas Sarkozy, el británico Gordon Brown, el dominicano Leonel Fernández, el costarricense Óscar Arias, el uruguayo Tabaré Vázquez o el salvadoreño Elías Antonio Saca, fue la causante de que la cifra final fuera más baja de lo previsto, que eran unas 11.000 toneladas de dióxido de carbono, señaló A2G Carbon Partners.
Para neutralizar las 8.553 toneladas de CO2 producidas en la cumbre, en un 95% a causa del combustible gastado en los desplazamientos de las delegaciones, sería necesario plantar unos 17.000 árboles, agregó un comunicado de la firma.