EN PARÍS. Diseños de invierno
PARÍS [AGENCIAS]. Una silueta delicada y audaz a la vez, en negro, azul y oro blanco, segura de triunfar en vestidos entallados hasta la rodilla y que abre un sinfín de posibilidades para la mujer, es lo que ofreció Lanvin durante la última semana del Prêt-à-Porter de París.
A los pies de la Torre Eiffel, el diseñador Albert Elbaz presentó para Lanvin sus vestidos-joya, bordados enteramente en oro y negro; sus boleros de piedras preciosas, en plata y azabache, o las suntuosas materias empleadas.
Sin miedo a la piel, Lanvin recurrió al zorro, entero, cruzado sobre el torso o en la espalda, para adornar y proteger del frío a las portadoras de sus vestidos, a menudo construidos con pliegues superpuestos.
Eran como volantes planos, colocados en horizontal, diagonal o vertical, para construir exquisitas blusas, faldas y vestidos, rectos o asimétricos, entallados u holgados, pero siempre cortos hasta la rodilla.
A diferencia de otros modistos que invadieron su pasarela de color --John Galliano para Christian Dior entre los más insignes-- y muy cerca de la elegancia segura buscada por Chanel, Albert Elbaz vio la próxima temporada invernal mayormente monocolor y en tonos oscuros, entre los que incluyó, aunque en muy raras ocasiones, el berenjena y el azul, además del oro viejo o el beige dorado.
El lazo fue también motivo de inspiración para confeccionar vestidos llenos de él o tops de delgados tirantes que adornaban el busto con un ejemplar de dimensiones considerables, junto a pantalones, estrechos y entallados en la cintura, siempre sobre zapatos de tacón muy alto.