LOS ÁNGELES [AGENCIAS]. El mundo cinematográfico celebra hoy el centenario de uno de sus actores más queridos: James Stewart. "La distinción más importante es saber que no me han olvidado después de tantos años", comentó con sencillez cuando recibió el Óscar honorario en 1985.
James Maitland Stewart nació el 20 de mayo de 1908 en Indiana, Pensilvania. De su familia aprendió tres de los atributos que caracterizan a sus personajes más queridos: la modestia, el valor y la moral. Su padre tenía una ferretería. Estudió arquitectura e ingeniería, aunque luego se decidió por la actuación. Tras algunos papeles menores en Broadway debutó en el cine en un papel minúsculo en "Art Trouble" (1934).
Stewart fue una de las primeras estrellas de Hollywood que durante la Segunda Guerra Mundial se sintieron comprometidos con los militares. Como comandante de bombarderos participó en 20 misiones sobre Alemania.
Stewart fue parte de las pocas estrellas que no llamaron la atención de los medios con escándalos de su vida privada. Durante años fue un codiciado soltero. Se casó recién a los 41 años con Gloria McLean, quien murió en 1994. Hasta entonces ambos fueron inseparables y llevaron una vida reservada.
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James Stewart distaba mucho del galán hollywoodense de su época. Era larguirucho, un tanto torpe, pero también enternecedor. Así conquistó a la audiencia durante los años treinta y la Academia también se rindió ante su talento. Le concedió el Óscar en 1940 por "Historia de Filadelfia". Por todo esto el cumpleaños de James Stewart será celebrado en grande. La Academia ha organizado un ciclo de exhibición de sus películas, con testimonios de los amigos que han sobrevivido. Y la ciudad de Indiana también se prepara para conmemorar el centenario de su hijo más famoso con un show aéreo, desfiles y un pastel de cumpleaños gigante. Sus hijas Kelly y Judy, nacidas de su único matrimonio, serán las invitadas de honor.
Pese a ser un republicano conservador y haber apoyado las campañas electorales de Richard Nixon y Ronald Reagan, Stewart tuvo una estrecha amistad con el ultraliberal Henry Fonda.
A pesar de la fama y el éxito, Stewart siempre fue humilde. "Creo que la gente se puede identificar fácilmente conmigo, pero en secreto sueñan con ser John Wayne", comentó de buen humor. James Stewart murió el 2 de julio de 1997. El presidente Bill Clinton señaló entonces: "Era un tesoro nacional. Un gran actor, un caballero y un patriota".
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