CENTENARIO. James Stewart
Por Alberto Servat
Fue Frank Capra (1897-1991) quien definió la imagen cinematográfica de James Stewart. En "Vive como quieras" (1938), "Caballero sin espada" (1939) y "¡Qué bello es vivir!" (1946), delineó al personaje que habría de caracterizarlo por siempre. Un ciudadano bonachón, cuya máxima ambición es contribuir a la edificación de un mundo mejor. En adelante, muchos cineastas menos personales habrían de aprovechar esa marca para crear variaciones del mismo modelo.
Felizmente, James Stewart tuvo la suerte de trabajar con otros inspirados autores, como Ernst Lubitsch, Billy Wilder y John Ford, quienes supieron sacar mucho más de él. Pero fueron dos los realizadores que revelaron aspectos menos evidentes de su talento histriónico. Gracias a Alfred Hitchcock y Anthony Mann el mundo no solamente conoció a una estrella carismática, sino también a un extraordinario actor.
EL AMO DEL SUSPENSO
Hitchcock (1899-1980) inició su colaboración con James Stewart con una cinta atípica. "La soga" (1948) es un complejo ejercicio narrativo filmado en una sola toma. Un plano secuencia de 80 minutos en el que Stewart interpreta a la conciencia moral de la historia.
Era el comienzo de una relación profesional que los llevó a terrenos inexplorados en "La ventana indiscreta" (1954), "El hombre que sabía demasiado" (1956) y, principalmente, "Vértigo" (1958). En las dos primeras interpretó con brillo al hombre de clase media envuelto en una situación extraordinaria. Pero es a través del personaje Scottie Ferguson, protagonista de "Vértigo", que llegaría a la cumbre de sus poderes expresivos. Allí están contenidas las emociones extremas: desde la curiosidad al miedo, de la seducción a la obsesión erótica más enfermiza. Por todo ello, Scottie es uno de los personajes más complejos del cine estadounidense.
HORIZONTES DE GRANDEZA
Junto a Anthony Mann (1906-1967), Jimmy Stewart habría de enfrentar otros retos a lo largo de ocho títulos. Un trabajo conjunto que se divide en dos grupos. El primero, conformado por los westerns "Winchester 73" (1950), "Bend of the River" (1952), "The Naked Spur" (1953), "The Far Country" (1954) y "The Man from Laramie" (1955). Y el segundo, bastante más ecléctico : "Thunder Bay" (1953), "The Glenn Miller Story" (1953) y "Strategic Air Command" (1955).
Es por supuesto en el apartado del Viejo Oeste donde el tándem logra prodigios fuera de serie. En "The Man from Laramie", por ejemplo, la alucinada violencia lleva al héroe a momentos de una intensidad difícil de clasificar. Pero es "The Naked Spur" el filme que marca la cumbre de la colaboración entre dos artistas tan diferentes. Nadie que vea esta cinta podrá dejar de sentirse envuelto en la turbulenta historia de un grupo de inadaptados dispuestos a todo por sobrevivir. Stewart llega a extremos físicos en los que resulta incluso irreconocible.
Todo esto convirtió a James Stewart en la leyenda que hoy cumple 100 años.