Por Raúl Cachay A.
Así deberían ser todos los conciertos. Dos horas y media de música, un público extenuado y feliz, una banda agradecida, todos los éxitos, algunos temas más bien inesperados y, como remate genial, un 'cover' de "Demolición" de Los Saicos para ponerle un broche memorable a una jornada que ya forma parte del catálogo de los grandes espectáculos de rock realizados en el Perú: la banda mexicana Café Tacvba, en resumen, la rompió soberanamente la noche del jueves en el anfiteatro del Parque de la Exposición.
Y es que 11 años (su última presentación en territorio peruano fue en mayo de 1997) no pasan en vano, sobre todo para una banda como esta, que no ha dejado de evolucionar y mutar a veces de manera radical a lo largo de su ya bien dilatada discografía: los Café Tacvba versión 2008, más viejos y sabios, son una agrupación muchísimo más cuajada que aquella que tocara en el fenecido Zalonazo de Surquillo más de una década atrás, pero igual de poderosa. Eso quedó demostrado una y otra vez en su maratónico recital del jueves: ya sea cuando presentó los temas menos conocidos de su más reciente producción (la notable "Sino") o cuando cedió ante la tentación populista y recorrió los grandes éxitos de su catálogo (que son más de los que muchos imaginábamos), la banda, liderada por el dinámico Cosme (¿o es Élfego Buendía? ¿Sizu Yantra? ¿Ixaya Mazatzin Tleyótl? ¿Y si lo dejamos simplemente como Anónimo?), sonó siempre contundente, con un despliegue escénico que se manifestó incluso en un par de coreografías improvisadas por sus integrantes hacia el final del espectáculo frente a un auditorio absolutamente extático.
"Ya llegará el tiempo de las complacencias", dijo el vocalista cuando la gente, desde muy temprano, iniciaba el consabido reclamo de sus clásicos favoritos. Y vaya que cumplió: tras el 'encore' obligatorio, los Tacvba tocaron prácticamente todos los temas que pedía a gritos el público, tratando quizá de saldar así la deuda dejada por su prolongadísima (e inexplicable) ausencia de los escenarios peruanos.
Todo el concierto fue una maravilla, pero el cierre, como ya se dijo, nos dejó a todos con el rictus de la sorpresa y el agradecimiento dibujado en el rostro: el 'cover' de "Demolición" fue un regalo para el público y un tributo al Perú que propició una de las ovaciones más cálidas y honestas que hayamos escuchado en muchísimo tiempo. Un triunfazo de la banda mexicana. Que vuelvan pronto, por favor.