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Todos al teatro

Núm3ros irreales.

EN "LA PRUEBA" EL DRAMATURGO DAVID AUBURN NOS DESCUBRE EL PUNTO EXACTO DONDE SE ESTRELLAN LAS EMOCIONES CON LA INTELIGENCIA PURA. FRANCISCO LOMBARDI LLEVA A ESCENA ESTE INTENSO DRAMA DE GENIOS MATEMÁTICOS EN EL CCPUCP

Por Enrique Planas

Admite que es pésimo en matemáticas. Incluso se confiesa culposo de que en su último curso escolar de matemáticas, un amigo resolvió el examen por él.

Felizmente, para dirigir "La prueba", Francisco Lombardi no tiene que competir en cálculos y fórmulas con los brillantes personajes de esta obra. En realidad, el drama del estadounidense David Auburn tiene poco de fórmulas y mucho de relaciones personales: Catherine (Wendy Vásquez) es la hija de Robert (Carlos Gassols), brillante matemático que lucha por mantenerse cuerdo. Ella, también matemática, ha dejado la universidad para cuidar a su padre, que está seguro de que alienígenas le mandan mensajes secretos a través de números decimales. Lo terrible es que los primeros signos de la locura de Robert aparecieron a la edad que hoy tiene su hija. La pregunta suspendida en el aire es: ¿Qué parte de la genialidad de su padre ha heredado ella, y cuánto de su locura? "Es una obra sobre lo complicado que es para los genios adaptarse al mundo", explica Lombardi. "Es muy interesante el conflicto en la relación entre las hermanas Claire (Vanessa Saba) y Catherine. La primera trabaja en Wall Street, es formal y conservadora, pegada a la realidad y goza de su vida más frívola. La segunda, en cambio, vive obsesionada con la idea de haber heredado la locura de su padre, mientras que este poco a poco va perdiendo su contacto con el mundo, pero no la ilusión de que sus hijos vayan a superarlo", señala. Por cierto, una obra como esta es un desafío para un actor que debe explorar la línea que separa la obsesión de la locura. Lombardi lo explica: "Hay un choque entre la inteligencia emocional, la que nos permite convivir y comunicarnos, y esta inteligencia pura que, al contrario, nos desvincula. Y esa es la única relación entre las matemáticas y la creación artística: mientras más te acercas a una búsqueda creativa, más te aíslas de la gente. Terminas viendo a los demás como si fueran un objeto de trabajo para ti. A mí eso me ha pasado mucho", confiesa.

En esta compleja historia, el cineasta se ha enfocado en la relación familiar, tanto en la ficción como en la realidad, pues Lombardi se apoya por entero en sus hijos para sacar adelante la obra: "Mi hijo Diego era ingeniero alimentario, y mi hija Giovanna economista. Sin embargo, hace poco menos de dos años, ella decidió ponerse a estudiar cine, y él a estudiar actuación con Roberto Ángeles". Esta interesante coincidencia de intereses ha formado este inédito trío Lombardi, que ha convertido el proyecto en un asunto de familia. Sin duda, una prueba aprobada con honores.

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