Por Wilfredo Sandoval
Basta dar algunos pasos por los empedrados senderos de la comunidad campesina de Tongorrape, en Lambayeque, para quedar atrapado en un pequeño paraíso donde reina la belleza natural. Ello gracias al trabajo y la dedicación de su gente.
Llegar hasta el lugar no es difícil. Hay que trasladarse hasta el distrito de Motupe a través de la antigua Panamericana Norte y luego, por una trocha carrozable, hasta El Choloque, localidad donde hace 13 años se inició la gran cruzada para proteger los bosques secos del acecho de los taladores de árboles.
Mientras enseña los resultados de los trabajos de los agricultores que moran en sectores pertenecientes a Tongorrape como El Cardo, Pueblo Nuevo, El Arrozal, Leticia, Marripón y Tongorrape (del mismo nombre), Ruperto Orellana --uno de los pioneros en la protección de los bosques-- recuerda que las primeras acciones para rescatar el área se iniciaron en 1985 con el apoyo del proyecto Algarrobo. Él cuenta que los trabajos surgieron como iniciativa de las rondas campesinas, que decidieron poner freno a los taladores que amenazaban con convertir la zona en un desierto, tal como ocurre en otras tierras de Olmos y Motupe.
Los excelentes resultados obtenidos por los comuneros les abrieron las puertas a la cooperación internacional: en el 2004, su agrupación, la Asociación de Protección de los Bosques Secos (Asprobos), recibió un espaldarazo de parte del programa de pequeñas donaciones de las Naciones Unidas, que durante dos años financió labores de concientización en 60 familias en El Choloque.
Además de asumir con responsabilidad la necesidad de proteger los bosques secos, los campesinos destacaron en el manejo integral del medio ambiente y aprovecharon los recursos que les proporciona el bosque.
MEJOR CALIDAD DE VIDA
Para doña Rosa Flores Ventura, las condiciones de vida en Tongorrape han mejorado sustancialmente porque ahora cada familia cuenta con ingresos económicos que obtiene por la venta de productos hechos con frutos de la zona como mermeladas y mieles.
Rosa cree que los ingresos mejorarán aun más gracias al apoyo del Gobierno Regional de Lambayeque, que hace poco entregó a los agricultores miles de plantones de mango, lúcuma y algarrobos que han servido para reforestar cientos de hectáreas.
PREMIO AL ESFUERZO
En tanto, una buena noticia llegó hace poco a El Choloque. En vista de la honradez con que se utilizaron los recursos, los altos directivos de las Naciones Unidas y organismo GTZ de Alemania decidieron desembolsar US$80.000 más para que se haga un proyecto similar en las localidades de El Cardal y Palo Blanco, donde unos 3.000 comuneros se dedicarán al manejo integral del ecosistema del bosque seco de la microcuenca del río Chiñama.
Ellos aprovecharán de forma sostenible el bosque a través de la apicultura orgánica, cultivos de banano, cacao e introducción de especies como los cuyes y los ovinos.
En su condición de presidente de la Junta de Administración de El Cardo, Ruperto Orellana, reconoció que en la última década se lograron algunos objetivos, pero que resultaron insuficientes para contrarrestar las amenazas de los taladores, quienes actúan con mucha fuerza avalados por la protección de malos policías y de corruptos miembros del Inrena.
Orellana sostiene que por ello se ha decidido crear áreas comunales protegidas que abarcarán unas 3.000 hectáreas ubicadas en las zonas de Jabonillal, Totoras, Pan de Azúcar y la Rinconada del paraje Soledad, considerados los últimos reductos vírgenes que quedan en Tongorrape.
"Lo que queda en Pan de Azúcar es realmente un privilegio porque en el lugar abundan los venados de cola blanca, osos hormigueros, ardillas, boas machanche, iguanas, abejas silvestres, además de una gran variedad de plantas medicinales", cuenta.
Orellana dijo también que se quiere concientizar a la gente para que viva del bosque como los hacen en El Choloque. Mencionó que las áreas comunales protegidas permitirán desarrollar importantes proyectos de manejo sostenible.
SEPA MÁS
Cifras y datos de un ejemplo por seguir
4Durante la Colonia, las tierras de este singular bosque pertenecieron a un cura español de apellido Tongorrape, que antes de abandonar la zona las vendió por 12 mil duros.
4Tongorrape posee 12.133 hectáreas que están divididas en seis sectores.
4Cinco mil pobladores viven en Tongorrape.
4Actualmente, solo quedan 4.000 hectáreas de bosques de las especies algarrobos.
4La trocha carrozable que lleva a El Choloque tiene 15 kilómetros.