Por Susan Abad. Corresponsal
BOGOTÁ. Colombia se remeció dos veces ayer. Primero con el anuncio de la muerte del fundador y líder de las FARC, alias 'Tirofijo', y en horas de la tarde con un temblor de 5,7 grados que causó la muerte de siete personas en el departamento de Meta (sureste).
La muerte de Pedro Antonio Marín, conocido con los alias 'Manuel Marulanda' y 'Tirofijo', fue confirmada en un comunicado del Ministerio de Defensa que leyó el almirante René Moreno, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares de Colombia.
Sin presentar pruebas, Moreno informó que se conoció por inteligencia militar que 'Tirofijo' falleció el 26 de marzo pasado a las 6.30 de la tarde por causas que están aún por confirmar, pero añadió que la versión que se maneja entre las filas de las FARC es que 'Marulanda' murió por un paro cardíaco.
La sorprendente noticia se había conocido antes del mediodía cuando la revista "Semana" puso en Internet la primicia que aparecerá en su edición de hoy domingo. La revelación fue hecha por el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, en una entrevista concedida a la periodista María Isabel Rueda.
La periodista, que conversaba con Santos sobre los avances en la guerra contra las FARC, comentó luego a la prensa que fue la primera sorprendida con la revelación del ministro.
En la publicación se puede leer que ante la pregunta de la periodista de "¿Y 'Tirofijo' en qué anda?". Santos contesta: "Debe estar en el infierno". "¿En cuál infierno?", cuestiona Rueda. "Al que se van todos los criminales muertos", responde el ministro. "¿A dónde 'Tirofijo' se va a ir?", dice la periodista, ante lo que Santos agrega: "La información que tenemos es que ya se fue".
Luego Santos afirma que la muerte aconteció el 26 de marzo pasado y explica que se han enterado por una fuente que nunca ha fallado. Añade que no sabe cómo murió, pero que por esa fecha hubo tres bombardeos fuertes en el sitio donde se pensaba que estaba el líder terrorista.
Pedro Antonio Marín había nacido hace 78 años en un pueblo del Quindío, en el seno de una modesta familia campesina y surgió en el mundo de la guerra en la década de los 50, en las llamadas guerrillas liberales del Tolima, en medio de la violencia que entre liberales y conservadores desató la muerte del caudillo Jorge Eliécer Gaitán.
Sin acogerse a la amnistía que decretó el general Gustavo Rojas Pinilla, 'Tirofijo', llamado así por su certera puntería, al frente de su pequeño grupo forma la República de Marquetalia en el departamento de Caldas, donde no había autoridad estatal.
En 1964, 'Marulanda' sobrevive a una ofensiva enviada por el presidente Guillermo León Valencia y con el apoyo de las fuerzas comunistas de Jacobo Arena crea las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), organización que dirigió por más de 40 años y que pasó de ser un grupo con ambiciones sociales, que soñaba con la toma del poder por las armas, a una agrupación secuestradora, narcotraficante y terrorista.
Varias veces se negoció infructuosamente la paz con 'Tirofijo', pero, sin duda, la más importante y la más frustrante se dio durante el gobierno de Andrés Pastrana. Entre 1999 y el 2002 se desmilitarizaron 42.000 kilómetros cuadrados donde las FARC, lejos de negociar la paz, se refuerzan militarmente, esconden secuestrados y realizan sus negocios de narcotráfico.
'Marulanda' pocas veces aparecía en público. La última vez que se lo vio fue en San Vicente del Caguán, como siempre con una gorra y la infaltable toalla al hombro. Tantas veces se le dio por muerto que el escritor Arturo Álape hizo un libro con las versiones de su fallecimiento que tituló "Las muertes de Tirofijo".
A su muerte, el líder terrorista tenía más de 30 órdenes de captura, afrontaba 15 sentencias y las autoridades ofrecían por él una recompensa de 5 millones de dólares.
DETALLES DE LA PRIMICIA
Santos también dio más detalles sobre el posible sucesor de 'Marulanda' en la entrevista con "Semana". Dijo que la persona que ocuparía la máxima instancia del secretariado (cúpula) sería alias 'Alfonso Cano', y varios analistas coinciden con él.
'Cano', de aproximadamente 60 años, cuyo verdadero nombre es Guillermo León Sánchez, tiene 31 años de militancia en las FARC y es considerado uno de los ideólogos de la organización armada ilegal. Desde el 2000 es el responsable del proyecto político Movimiento Bolivariano de la Nueva Colombia, afín a las ideas del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
La situación en la que quedan las FARC después de la muerte de su líder principal afecta no solo la dinámica de la guerra interna en Colombia, sino también la situación de los cientos de secuestrados que mantiene este grupo, especialmente los aproximadamente 40 políticos, policías, militares y extranjeros que pretende cambiar por 600 subversivos presos.
'Marulanda' se mantenía hasta hace unos meses firme en su posición de que la liberación de los rehenes dependía de que el gobierno aceptara despejar los municipios de Pradera y Florida en el sur de Colombia.
La mañana de ayer, antes de conocerse la noticia de su muerte, el presidente Álvaro Uribe reveló que el gobierno había recibido llamadas de algunos jefes de las FARC que dijeron estar dispuestos a entregarse y liberar a los rehenes, incluida la política colombo-francesa Ingrid Betancourt, si el gobierno les garantizaba su libertad.
Respecto a las declaraciones de su ministro, Uribe hizo un pequeño comentario, pero sin despejar por completo las dudas de los periodistas sobre la muerte del cabecilla terrorista. El mandatario refirió que de acuerdo con las informaciones que poseen los servicios de inteligencia 'Marulanda' está muerto, pero "aunque las fuentes son confiables, hay que esperar", agregó.
Comienza el desbande
La muerte de 'Manuel Marulanda' es el golpe más fuerte que ha sufrido las FARC en lo que va del año. El 1 de marzo, en un bombardeo de las fuerzas militares de Colombia a un campamento en territorio ecuatoriano fue abatido 'Raúl Reyes', considerado el número dos de esa organización terrorista.
Seis días después, 'Iván Ríos', miembro del secretariado, murió asesinado por alias 'Rojas', quien era su jefe de seguridad. Finalmente, el 18 de mayo pasado desertó 'Karina', la más cruel y certera cabecilla de las FARC y comandante del frente 47 (acusada, entre otros, del secuestro y asesinato, en 1963, de don Alberto Uribe Sierra, padre del presidente Álvaro Uribe). A esto se suma que la ofensiva de las fuerzas militares han causado la muerte, desde el 2002, de más de 6.000 subversivos, entre ellos importantes mandos medios, como 'El Negro Acacio', 'JJ', 'Urías Cuéllar', 'Milton Sierra' y 'Martín Caballero'.
Además la posibilidad de abandonar la cada vez más difícil vida en el monte a cambio de recibir estudios, trabajo y una nueva vida también ha motivado que desde agosto del 2002 a la fecha hayan desertado 9.228 subversivos, entre ellos una veintena de mandos medios que tenían más de 15 años combatiendo.
ENFOQUE
El tiro de gracia para las FARC*
De llegar a confirmarse la veracidad de la muerte de 'Tirofijo' sería el golpe de gracia para las FARC. Este grupo terrorista viene sufriendo un proceso de debilitamiento en los últimos años que le ha ocasionado quedar con la mitad de sus combatientes, la disminución de su capacidad operativa, una caída en sus finanzas y una profunda desmoralización de sus tropas.
La muerte de quien fuera su mito, junto con la caída de 'Raúl Reyes', el asesinato aleve de 'Iván Ríos' por parte de su jefe de seguridad y la deserción de 'Karina', quien se vio acorralada y hastiada de la guerra, tienen que producir un terrible golpe moral y el resquebrajamiento total en un movimiento que ya ni siquiera puede comunicarse entre frentes. Lo que se viene probablemente sea una desbandada de mandos medios y subversivos rasos y la división entre los terroristas sobrevivientes que pretendan seguir en la guerra y los que están preparando la forma de salir mejor librados de esta.
La política de seguridad democrática queda muy bien parada con esto y deja a las FARC en un declive definitivo e irreversible.
*Susan Abad. Corresponsal
ALTA VOZ*
¿La muerte de 'Tirofijo' significa el fin de las FARC?
No. En esto lo peor que podemos ser es triunfalistas y creer que con esto hemos llegado al cielo. Definitivamente hay que ser prudentes y nunca subvalorar al adversario, que por supuesto ha sufrido unos golpes muy contundentes, pero que en ningún momento podemos confundir tales golpes con una derrota absoluta.
¿Pero están muy golpeadas?
En este momento por supuesto en el ámbito internacional ya no cuentan con interlocutores válidos, como los presidentes (Hugo) Chávez o (Rafael) Correa. Internamente están muy afectadas con los nexos políticos que tenían y por supuesto que militarmente esto es parte de la cadena de rendiciones, de las delaciones, de las capturas. Por supuesto que están más golpeadas que nunca, están prácticamente al borde de considerar, por ejemplo, entregar a todos los secuestrados para encontrar un poco de respiro.
¿Cómo afecta la muerte de 'Tirofijo' en la situación de los secuestrados?
Creo que en este momento tanto las FARC como el Estado tienen que ser más flexibles. En un momento en que están tan agobiados, tan perseguidos, tan acorralados, los guerrilleros, sobre todo los de la base, necesitan contar con el respaldo del Estado para entregarse y empezar a desmoronar por completo la organización desde adentro.
¿Es decir el gobierno debe presionar a la desmovilización con recompensas?
El Estado debe ser lo suficientemente receptivo y comprensivo para que todos aquellos guerrilleros que están corriendo por sus vidas, que están absolutamente hastiados de pertenecer a esa organización armada se acojan a los beneficios que brinda el Estado y así los jefes que todavía quisieran ocupar el vacío que dejan 'Raúl Reyes' o 'Marulanda' no tuvieran otra opción que rendirse.
¿Esta nueva situación incidirá en la crisis política que sostiene Colombia con Ecuador y Venezuela?
Por supuesto, la guerrilla estaba tan golpeada que lo único que venía desarrollando era una especie de resistencia desde las retaguardias en que habían convertido a las fronteras debido a la complacencia de los presidentes Chávez y Correa, quienes pensaban que podían influir en las elecciones presidenciales del 2010 en Colombia a través de las FARC y de ciertos sectores radicales. Ahora todo esto vuelve a la realidad lejos de las ilusiones de Chávez y Correa. Lo único que podrían hacer estos mandatarios inteligentemente en este momento es procurarles una ventana de salida a los jefes (de las FARC) que aún quedan con vida para que se entreguen definitivamente al Estado.
*Vicente Torrijos. Internacionalista y catedrático de la Universidad Javeriana de Colombia