BIRMANIA. DEVASTADOR CICLÓN
RANGÚN [DPA]. A pesar de que la mayoría de los países mostró sus reservas a la hora de prometer más ayuda para las víctimas del ciclón que azotó Birmania (Myanmar), a la espera de más detalles sobre el acceso a la zona devastada y la contabilidad de los recursos, los observadores describieron la conferencia de donantes que tuvo lugar ayer en Rangún como un paso adelante.
"Fue un éxito razonable", precisó Frederich Hamburger, embajador de la Unión Europea en Birmania y en Tailandia, tras el fin de la conferencia organizada por las Naciones Unidas y la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean), aproximadamente tres semanas después de que el ciclón Nargis devastara el centro del país y dejara unos 133.000 muertos y desaparecidos.
La conferencia, copresidida por el jefe de asuntos humanitarios de la ONU, John Holmes, y el secretario general de la Asean, general Surin Pitsuwan, esperaba conseguir que los países donantes aumentaran sus aportes a las víctimas del desastre y a la reconstrucción del delta del Irrawaddy, la tradicional zona arrocera del país asiático.
"Algunos países como China prometieron más ayuda", dijo Hanke Veit, directora de la oficina de la Comisión Europea para ayuda humanitaria en Birmania. "Pero la mayoría espera detalles respecto de si podrán contar con acceso, cómo se llevará a cabo la contabilidad del presupuesto y qué fue destruido exactamente", añadió.
En las últimas semanas, la respuesta a la catástrofe de parte de la junta militar de Birmania fue duramente criticada por los obstáculos que puso a la ayuda internacional y la lentitud logística en atender a los aproximadamente 2,4 millones de afectados.
La junta insistió en varias ocasiones en que las víctimas ya fueron atendidas y que ahora puede comenzar la reconstrucción.