LA DESINFORMACIÓN COMO FORMA DE HACER POLíTICA
Por Rubén Vargas Céspedes. Abogado
Dos irresponsables padres de la patria han provocado una coyuntura política muy peligrosa en Ayacucho.
Inmediatamente después de que el Congreso Nacional aprobara la resolución legislativa que autorizó la realización de una operación cívica conocida como "Nuevos horizontes", estos mandaron notas de prensa a todos los medios de comunicación, especialmente a los de Ayacucho, donde señalaban que la referida operación era en realidad el comienzo de una invasión de tropas estadounidenses al valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE).
Conocida la noticia, antiguos seguidores de Mao Tse Tung y Lenin, junto con los que se hacen llamar nacionalistas, empezaron a realizar una campaña mediática con argumentos y afirmaciones completamente falaces.
Se viene señalando que el Congreso aprobó el ingreso de tropas extranjeras para erradicar, con fusil en mano, toda la hoja de coca que se cultiva en el VRAE. Otros alertan de que los soldados estadounidenses violarán los derechos humanos de los huamanguinos y, como no están sujetos a la Corte Penal Internacional, no habrá quién castigue los abusos. También se ha especulado que el grupo terrorista Sendero Luminoso podría iniciar una guerra de liberación ante la presencia de tropas extranjeras.
Lo que está pasando en Huamanga me hizo recordar al ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, que decía "miente, miente, que algo quedará". ¿Hasta cuándo el pueblo de Ayacucho vivirá sometido a estos oportunistas?
Lamentablemente, como es de costumbre, el Gobierno actúa reactivamente. Se está perdiendo completamente a la opinión pública ayacuchana, que de por si ya era adversa por la muerte de los dos campesinos en el último paro agrario.
Todos los espacios en los medios de comunicación regionales están copados por los anarquistas, que han visto una excelente oportunidad para tener un caballito de batalla.
Habría que recordar que no es la primera vez que se realizará la operación "Nuevos horizontes" en el país. En el 2006, la población de Lambayeque se benefició de esta ayuda. Lo que se pretende hacer ahora, según la norma aprobada el 20 de mayo último, es dar asistencia médica, odontológica y de ingeniería, como la construcción de postas médicas, tanques y pozos de agua y colegios en los distritos más pobres de Huamanga y Huanta.
En ningún momento se habló de bases militares o de convertir a Ayacucho en escenario de combate.
Si el gobierno nacional y regional siguen reticentes y temerosos en desactivar esta carga explosiva, irremediablemente terminará en un estallido social, con los radicales pescando en río revuelto. Sin duda que esto pondría en peligro la realización de la operación humanitaria y los grandes perdedores, como siempre, serán los más necesitados, es decir, la mayoría de ayacuchanos.
Sería recomendable que el Ministerio de Defensa coordinase inmediatamente con los comités de autodefensa. Y, por su parte, que el gobierno regional haga un frente con los alcaldes distritales, por ejemplo, con Carmen Alto, Jesús Nazareno, Luricocha y con las organizaciones sociales que se beneficiaran de la ayuda tan necesaria en esa parte del Perú.