UVAS, ESPÁRRAGOS Y TRABAJO
Por Elizabeth Cavero
La incidencia de pobreza en el Perú se redujo en más de cinco puntos entre el 2006 y el 2007, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Esta medición anual, basada en la Encuesta Nacional de Hogares, indica que la tasa de pobreza bajó de 44,5%, en el 2006, a 39,3%, en el 2007. No fue tan drástica la reducción de la pobreza extrema, que pasó de 16,1% a 13,7%, en el mismo período.
La cifra de 39,3% de pobreza supera las expectativas de todos los analistas en temas de pobreza e incluso las del propio Ministerio de Economía, que proyectaba una tasa de 42% para el año 2007. "Yo creo que este es un ritmo estupendo, yo estimaba que podíamos bajar tres puntos por año, pero lo estamos haciendo en cinco puntos anuales", comentó el presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo.
Las cifras fueron presentadas ayer por el jefe del INEI, Renán Quispe, quien estuvo acompañado por el representante del Banco Mundial en el Perú, Felipe Jaramillo, y del economista Javier Herrera Zúñiga, del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia (IRD, por sus siglas en francés). Este último encabezó el comité técnico a cargo del estudio.
"Estas cifras indican que el buen manejo de la economía empieza a dar resultados más favorables. Lo que estamos viendo es una mejora en el nivel de vida, tanto en las ciudades como en las poblaciones rurales de costa, sierra y selva", comentó Jaramillo. El funcionario detalló que desde el año pasado, el Banco Mundial asesora y supervisa el trabajo de medición de pobreza que realiza el INEI, con el fin de mejorar la calidad de las cifras.
LA SIERRA RURAL SE QUEDA
Y al analizar estas cifras desagregadas por ámbitos geográficos se puede observar que la mayor contracción de la pobreza se produjo en la costa rural, donde el porcentaje de población considerada debajo de la línea de pobreza se contrajo de 49% a 38,1%, es decir en casi once puntos porcentuales. En segundo lugar quedó el ámbito de la selva urbana, donde la pobreza bajó de 49,9% a 40,3%.
"Esta reducción se asociaría directamente con el creciente desarrollo económico del sector agroexportador, reflejado por ejemplo en el crecimiento del empleo, crédito bancario, la recaudación tributaria, el ahorro previsional y las importaciones de bienes de capital, y con los buenos precios de los productos agrícolas", celebró el ministro de Agricultura, Ismael Benavides.
En la selva urbana se redujo más la pobreza extrema, que pasó de 18,1% a 11%. Igualmente, se redujo en la sierra rural, de 46,5% a 40,8%. Sin embargo, la sierra rural concentra el 67,5% de la pobreza extrema y sigue siendo por mucho el ámbito más alejado del desarrollo. La selva rural es la segunda región que mayor pobreza extrema concentra, con 12,2% sobre el total de personas en esta situación.
En cuanto a la brecha de pobreza, es decir la cantidad de soles gastados por mes que le hacen falta a una persona para salir de la pobreza, también es la sierra rural la que más lejos está de aquella línea divisoria. Según el INEI, a los pobladores de la sierra rural les faltan S/.67,21 para llegar a los S/.229,4 que marcan el límite de la pobreza para el 2007. Sin embargo, este es un promedio. La sierra rural presenta también mayor disparidad entre los gastos de sus habitantes. En Lima Metropolitana la brecha respecto de la línea de pobreza (S/.8,48) es menor, pero no donde más velozmente se ha reducido entre el 2006 y el 2007. Esto ha ocurrido más bien en la selva urbana, donde la brecha respecto de la línea de pobreza disminuyó de 16,3% a 11,9%.
Otras cifras contenidas en el informe confirman que la pobreza es mayor entre quienes hablan lenguas nativas, así como en los hogares con mayor número de niños y adolescentes y en aquellos donde el nivel educativo es menor. También puede observarse que la tasa de población dispuesta a trabajar es mayor entre los grupos más pobres. La tasa de actividad económica entre los no pobres es de 71,1%, mientras que entre los pobres es de 76,8% y entre los pobres extremos es de 81,5%.
EN PUNTOS
Pobreza y pobreza extrema
La metodología empleada por el INEI para medir la pobreza en el 2007 consiste en establecer en valor monetario los alimentos y otros bienes necesarios para cumplir con el requerimiento mínimo nutricional.
Muchas familias pobres, sobre todo en las zonas rurales, se autoproveen de alimentos y de otros bienes necesarios para cocinar como leña y agua. A todos estos bienes se les asigna un valor en soles, tomando precios en el mercado local.
Siguiendo esta metodología, el INEI considera pobres a los que consumen menos de S/.229,4 al mes por persona. De la misma forma, la línea de pobreza extrema se fijó en S/.121,2 soles al mes por persona.
El jefe del INEI, Renán Quispe, dijo que en próximas encuestas podría incluirse una casilla para identificar a las familias que reciben S/.100 cada mes por el programa Juntos. Hoy 400.000 familias reciben este subsidio condicionado.
DEL CONSULTOR
Las necesidades básicas*
La expansión de la agroexportación, una actividad intensiva en mano de obra, sería la explicación principal detrás de la cifra que ha dado a conocer el INEI. Es más difícil entender qué ha pasado en la selva rural, donde no se puede descartar que un incremento en el gasto esté vinculado al narcotráfico. Sin embargo, un análisis detallado de los indicadores en cada departamento y ámbito geográfico también podría confirmar el impacto de actividades económicas como la extracción de gas y petróleo y la explotación forestal.
También hay que mirar con cuidado la reducción de pobreza en la áreas urbanas. La significativa expansión del crédito podría tener un efecto en el incremento del gasto sin que necesariamente hayan aumentado los ingresos para todos. No hay que perder de vista que el PBI creció el año pasado menos que la demanda.
La Encuesta Nacional de Hogares confirma que la pobreza, especialmente la extrema, sigue siendo muy alta en la sierra rural. Por eso es importante que el Gobierno haya expresado su preocupación porque los beneficios del crecimiento no llegan a este grupo de la población. Es de esperarse que esta información, junto a la baja cifra de pobreza extrema en las zonas urbanas, lleve a una focalización del gasto social.
Medir la pobreza según el gasto es una manera volátil de hacerlo. Las cifras del censo del 2007 nos ayudarán a ver mejor qué grupos de población no tienen sus necesidades básicas insatisfechas. Subsidios como el de Juntos no sacarán a las personas de la pobreza si estas no tienen DNI, agua y desagüe, y carreteras para incorporarse al mercado laboral.
* CARLOS EDUARDO ARAMBURÚ, director ejecutivo del CIES