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EDITORIAL

No al encubrimiento y la apología del crimen

Es inadmisible la impunidad con la que los familiares de los hampones del Callao agreden a la PNP y dificultan toda acción contra el crimen. Está claro que son cómplices de este siniestro mundo y por tanto hay que actuar con todo rigor y con las vías legales habilitadas para sancionarlos.

Para empezar, esos padres en lugar de ser buenos consejeros para sus hijos, fungen de instigadores del delito. Por algo los barrios porteños, como Castilla y Loreto, eran zonas que servían de guaridas para esconderse de la policía. Pero además, como se ha informado, el uso de la violencia física que ejercen para evitar la captura de su parentela simplemente califica como un ilícito de obstrucción a la justicia. Jueces y fiscales deben actuar con celeridad para acabar con esta práctica tan típica de tierra liberada.

De otra parte, llama la atención la abierta apología del delito que hacen muchos pobladores chalacos, que idealizan a delincuentes y pontifican a favor de las bandas. Cambiar esta lamentable inversión de valores no solo es tarea de la policía, que ha iniciado saludables patrullajes en la zona. También es una apremiante misión de diversas instituciones del Estado y de la sociedad en su conjunto.

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