Un reciente estudio realizado por un investigador de la Universidad de Washington señala que las personas que no fuman pero inhalan el humo de quienes sí fuman aumentan hasta en un 30% el riesgo de contraer una enfermedad coronaria. "Tan solo 30 minutos de exposición al humo de tabaco de segunda mano son suficientes para observar un cambio en la función de las arterias de los no fumadores", explica el doctor Joaquín Barnoya, director de la Unidad de Investigación de Cirugía Cardiovascular de Guatemala.
Barnoya asegura que el humo produce un daño en el endotelio, pared interna de las arterias, que es responsable de la dilatación y contracción de estas. El estudio fue presentado la semana pasada durante el XVI Congreso Mundial de Cardiología, en Buenos Aires.
FALTA REGLAMENTO
En Lima, el doctor Carlos Farías Alburqueque, presidente de la Comisión Nacional Permanente de Lucha Antitabáquica (Colat), expresó que este informe es una nueva alerta de los peligros a los que están expuestos aquellos que no fuman pero que, por diversos motivos, frecuentan lugares con mucho humo.
"Hay jóvenes que trabajan en esos lugares y están obligados a estas exposiciones. Las leyes laborales deberían ser más rígidas", afirma.
A nombre de la Colat, Frías hace un llamado a las autoridades para que expliquen por qué hasta ahora no se ha reglamentado la Ley General para la Prevención y Control de los Riesgos del Consumo del Tabaco (Ley 28705), promulgada en abril del 2006.
Farías señala que países como Italia y EE.UU. han demostrado que a los seis meses de prohibirse fumar en ambientes cerrados hubo una reducción de entre 11% y 13% de los ingresos hospitalarios por infarto agudo de miocardio.