WASHINGTON [AFP]. El Congreso estadounidense comenzó ayer a analizar una ley que busca combatir el calentamiento global. Dicha ley es apoyada por republicanos y demócratas y respaldada por científicos y economistas, pero la Casa Blanca se opone a ella.
Este proyecto de ley propone aplicar un sistema que otorgue a las empresas derechos de contaminación cuyo total sería limitado en función del conjunto de las emisiones actuales.
La semana pasada, la agrupación de científicos estadounidenses Union of Concerned Scientists (UCS) respaldó la iniciativa, a la que consideró "más completa y exhaustiva que todas las políticas en materia de clima ya adoptadas". En un comunicado firmado por 1.700 personas, entre ellas varios premios Nobel en ciencias y Economía, la UCS estima que "cuanto más esperemos más difícil y costoso será limitar el cambio climático".
Pero el presidente George W. Bush se opone a esta ley, pues estima que sería "mala para la economía" y prefiere adoptar objetivos que limiten las emisiones contaminantes en base a la voluntad de las empresas.
Esta ley "impondría unos US$6.000 millones de costos adicionales a la economía estadounidense", declaró ayer Bush, quien se abstuvo de amenazar con un veto presidencial a la ley.