Por Fernando Vivas. Periodista
Si todos los crímenes de comunicación estuvieran tipificados como delito y se les combatiera como tales, otra seria nuestra historia reciente. Y si el cinismo de quienes los perpetran se considerara un agravante, otro sería el panorama (el doble sentido es adrede).
"La ventana indiscreta" difundió el lunes un video que delata a Alejandro Guerrero, actual director de prensa de Panamericana y, en la práctica, director de "Panorama", en el detrás de cámara de una entrevista del 15 de mayo de 1993 al ya difunto general José Picón Alcalde, jefe de la Sala de Guerra del Consejo Supremo de Justicia Militar quien, según guion de Montesinos, debía echar por tierra las denuncias del general Rodolfo Robles sobre los excesos corruptos y paramilitares de su cuerpo armado. De que el libreto era del 'Doc', no hay duda: ¡se le oye dando línea a Picón y al propio Guerrero!
Video histórico, pues se trataría del debut televisivo de nuestro Rasputín. Conocíamos su cena con altos mandos, en la que hace un guiño al espejo del comedor, y que, probablemente para asustar a los otros comensales, él mismo hizo llegar al Canal 11 durante la campaña del 95. También conocíamos su furtiva aparición en la cola de una entrevista que Álamo Pérez Luna hizo a un presunto senderista en la Base Naval alrededor de 1996. El camarógrafo Ricardo Silva Santisteban tuvo el tino de hacer ese rápido paneo, pero tanto Pérez Luna como el director de "La revista dominical", Nicolás Lúcar, decidieron ocultarlo hasta que otros reporteros lograron su difusión años más tarde.
Pero no teníamos una prenda --videíto manda y delata-- del compadrazgo mediático entre el 'Doc' y el periodista que, estando de su lado, a más intrigas ha sobrevivido. Muchas de ellas están documentadas, con declaraciones de testigos como Güido Lombardi y Pamela Vértiz, en el libro "Pequeños dictadores" de Luis Felipe Gamarra.
Entonces, la gestión de Panamericana no estaba en manos de Genaro Delgado Parker sino de su hermano Manuel y los hijos del difunto Héctor. Pero en el libro de Gamarra se documenta la funcionalidad de Guerrero a los designios del régimen a través de varias administraciones, incluida, claro, la del prófugo Ernesto Schütz.
El caso de esta colaboración de un periodista con el primer enemigo de la nación, extendida casi hasta su caída, revela que el proceso anticorrupción ha sido consecuente al procesar a varios dueños, pero ha fallado al no comprometer a ejecutores (y, en buena parte, autores) de crímenes de comunicación, que hoy gozan de impunidad, de buen ráting y, como Guerrero, hasta son autoridades universitarias (es decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UTP).
Ah, y dije cinismo, porque el protagonista de este prehistórico 'vladivideo' es jefe de prensa de Panamericana, el canal que con mucho entusiasmo transmite el megajuicio a Fujimori, el carnal de Montesinos.