Por Agustín Prado Alvarado
Reconocer y aceptar la indeleble herencia hispánica como rasgo de nuestra cultura latinoamericana ha concitado duras polémicas entre escritores, historiadores y diversos intelectuales. Por su parte en España existe un profuso desconocimiento de la cultura americana lo cuál dejaría sin explicar íntegramente muchos rasgos de su Historia o su literatura como la del Siglo de Oro por mencionar una etapa esencial de la cultura peninsular.
Con la intención de entablar diálogos, nuevas lecturas y reconocer mestizajes creativos, especialmente los literarios, entre americanos, europeos y africanos surgieron los estudios trasatlánticos capitaneados por Julio Ortega. Este proyecto trasatlántico ha desarrollado apreciados coloquios en universidades y cuatro congresos internacionales desde el año 2002 en Brown University consiguiendo una interesante triangulación que enlaza a las comunidades hispanas de Estados Unidos, América y Europa.
Sale ahora editado México trasatlántico (2008) libro coordinado por Julio Ortega y Celia del Palacio donde recopilan trece textos del II Coloquio de Estudios de la Cultura (Universidad de Guadalajara) en estos ensayos se exploran y detectan desde la ladera literaria el impacto de la cultura europea en el imaginario mexicano en sus distintas etapas históricas
En la Introducción escrita por Julio Ortega manifiesta que los estudios trasatlánticos tienen el merito de no requerir de un programa o un canon: "Son una exploración abierta" (p. 23) aunque ceñidos a la literatura y aprovechando distintas herramientas hermenéuticas, distinguiéndose también de otras disciplinas teóricas restringidas por sus propios marcos de investigación que incluso hasta olvidan lo literario.
Los ensayos están ordenados en un sentido histórico-cronológico por ello se empieza con el texto de Beatriz Pastor quien explica como Tenochtitan, la capital azteca, por su majestuosidad ante la mirada de los conquistadores-cronistas como Hernán Cortés o Bernal Díaz del Castillo se les dibujaba como un territorio utópico semejante al de sus fabulosas lecturas medievales y en el caso de Cortés ideando un nuevo espacio para edificar un croquis quimérico. El texto de Beatriz Pastor tiene el mérito de mostrar como estas ciudades de utopía continuaron formulándose en el imaginario intelectual latinoamericano desplazándose a otras urbes como Buenos Aires idealizada por Sarmiento en el XIX.
En el siguiente texto Celia del Palacio explica la influencia ejercida en los escritos del autor romántico Miguel Cruz-Aedo de autores ingleses como Samuel Richardson, la literatura fantástica de E.T. Hoffmann y pensadores franceses como Voltaire y Rousseau. Esta investigación de Celia del Palacio contribuye a entender los modelos literarios que repercutieron en un período de la narrativa jalisciense decimonónica rebatiendo incluso la opinión de un aplaudido estudioso como Brushwood quien consideraba a Eugene Sue y Victor Hugo como centrales modelos literarios en Guadalajara quienes al parecer no fueron tan decisivos.
Aunque obviamente la cultura española es la mayor herencia europea que tenemos los latinoamericanos también se han reconocido otros modelos artísticos y literarios de la Europa Occidental asimilados e incorporados por las sociedades latinoamericanas. En el ensayo de Rafael Olea Franco se interpreta como México acoge a la cultura francesa empezando por los postulados de la Revolución hasta la drástica invasión militar de Maximiliano auspiciada por Napoleón III siendo los novelistas mexicanos del XIX quienes alterados por estos acontecimientos desfilaron desde la admiración por los ideales franceses hasta la crítica y rechazo de los galos como se describe en las novelas La quinta modelo (1857) o Clemencia (1869). Otro texto que analiza la recepción de escritores europeos no hispano es el de Wolfgang Vogt quien detalla la presencia de Goethe y otros poetas alemanes informando como el autor de Werther tuvo una primera difusión en Cuba y próximamente en México primero en notas de prensa escritas por el escritor José María Heredia.
Beatriz Colombi aborda en su texto el tema de la retórica del viaje pero desde la perspectiva del criollo americano quien describe la metrópoli española con ironía mostrándola decadente una imagen atenuada al finalizar el XIX Otros ensayos ofrecen interesantes lecturas sobre el teatro mexicano y nuevos acercamientos a figuras capitales como Alfonso Reyes, Elena Poniatowska y Fernando del Paso.
Lo destacable de estos trece estudios trasatlánticos es permitirnos entender que la construcción de la literatura mexicana nunca fue monolítica sino que está trazada por varias intersecciones culturales como ocurre también en la amplia geografía literaria latinoamericana.
EN VITRINA
Anubis
El primer número de esta revista dedicada al patrimonio cultural está dedicado íntegramente a conmemorar los 200 años del Presbítero Maestro, este cementerio, convertido en museo, es todo un monumento de nuestra historia republicana. Fue inaugurado un 31 de mayo de 1808 y en sus 20 hectáreas descansan unas 22 mil personas, entre las que se encuentran próceres, presidentes, alcaldes, intelectuales, artistas y centenares de héroes. Su cripta, que rinde homenaje a los caídos durante la guerra con Chile, cumplirá próximamente cien años. Precisamente, son interesantes los artículos de Luis Reppeto, Ciro Caraballo, Hermann Hamann porque enfatizan este valor patrimonial, arquitectónico e histórico del cementerio, que merece obviamente mayor atención. La revista se cierra con una ilustrativa guía de personajes ilustres enterrados en sus nichos: desde el presidente José Balta hasta el futbolista Alejandro Villanueva.
Ponemos tu obra en escena
Excelente iniciativa de la Asociación Cultural Peruano Británica, El I Concurso de Dramaturgia Peruana "Ponemos tu obra en escena" acaba de dar su segundo fruto -luego del estreno, una semana atrás, de Los números seis, la obra ganadora-: el libro que reúne los textos que se llevaron los tres primeros puestos del certamen: la ya mencionada Los números seis, de Gino Luque, El arca de Noé, de Lucero Medina, y Efímero, de Mariana De Althaus. Se trata de tres inquietante e inteligentes reflexiones sobre ciertos asuntos que nos tocan como nación, pero desde una perspectiva ciudadana, personal, sutil. Imperdible muestra del relevo que necesitaba nuestra dramaturgia.