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LA AUDIENCIA DE LA NIÑEZ

Los niños con la democracia

Por Francisco Miró Quesada Rada. Polítólogo

Quienes en la Comisión de Constitución votaron para mantener la obligatoriedad del sufragio, de repente hubieran cambiado su parecer de haber estado presentes en la Audiencia de los Niños, organizada por El Comercio.

A lo largo de nuestra reciente historia política y constitucional se ha debatido si el voto debe ser facultativo u obligatorio, pero como sucede en la mayoría de los países con larga historia democrática, este tema ni se discute, porque el voto es un acto libre. Dicho criterio está respaldado por uno de los principios más importantes de la democracia, el de la autonomía individual. En una democracia el ciudadano es autónomo, es decir, libre para decidir, libre para escoger. En consecuencia, uno como ciudadano es libre para decidir si quiere votar o no. El argumento de que no estamos capacitados para decidir si debemos votar o no es un prejuicio, carece de fundamento científico y es una creencia antidemocrática.

Los niños en una sociedad democrática también son libres y es a partir de esa libertad que pueden exponer, con total autonomía, sus puntos de vista sobre los problemas que más les preocupa, pero desafortunadamente en nuestro país existen muy pocos espacios para que ellos puedan participar.

¿Cómo reaccionarían algunos mayores si escucharan que los niños quieren participar en política e incluso que plantearan poder votar y tener un representante en el Congreso? No lo hicieron por un impulso o por alguna influencia foránea, lo hicieron porque han sentido la necesidad de estar presentes, han manifestado su derecho a ser escuchados, quieren ser protagonistas en nuestra sociedad.

En algunos países los niños están participando. No son, entonces, considerados unos incapaces políticos. Por ejemplo, en Suiza tienen derecho de iniciativa. En Costa Rica hace varios años que se ha establecido una metodología para que los niños puedan votar a través de programas especiales. En la República Dominicana existe un Parlamento Juvenil.

Las autoridades que estuvieron presentes en esta audiencia hicieron propuestas interesantes. La congresista Luciana León, quizá por su juventud la política más cercana a la problemática de los niños y adolescentes, va a presentar un proyecto de ley para la creación de un parlamento de menores. También propuso que el primer ministro, una vez al año, informe sobre los alcances del Plan Nacional para la Niñez y el Adolescente en una audiencia pública con la participación de los menores.

También son rescatables las propuestas de Jorge Valencia, adjunto a la Defensoría del Niño y del Adolescente, quien planteó establecer mecanismos de participación para ellos en las municipalidades, gobiernos locales y en el Congreso. Guido Cornale, representante de Unicef en el Perú, resaltó que los niños peruanos saben cuáles son sus derechos.

Pero los niños no solo hicieron propuestas, se quejaron de que no se les escuchaba, criticaron el autoritarismo y la verticalidad que existe en algunos colegios, dijeron que el Estado no se preocupaba por ellos y develaron lo más condenable: el maltrato.

Fue una audiencia movida y bullanguera, con representación teatral y reggaetón, donde dijeron que no eran solo el futuro del Perú sino su presente. Ante tanta adrenalina en esta audiencia única me provocó retornar a mi niñez.

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