Puede sonar increíble, pero solo por investigar el caso de las escuelas destruidas hace un mes en la provincia de Sichuán (China), a causa de un terremoto, nuestra corresponsal Patricia Castro Obando fue detenida ayer por la policía. Las autoridades alegaron que, por su seguridad personal, Castro no podía visitar el área, pese a que tenía los permisos correspondientes.
Se trata de una situación injusta, y también arbitraria. Sin embargo, al tiempo que conocíamos de estas tribulaciones, también nos enterábamos de que, según una encuesta de la Universidad de Lima, 84,4% de los habitantes de la capital peruana suele leer diarios, y 50,1% de ellos confía más en El Comercio que en otros medios impresos.
Sin duda, hacer un buen periodismo cuesta, y se corren riesgos, pero cuando se recibe una recompensa tan grande como la confianza ciudadana, sabemos que el esfuerzo vale la pena.