Por Juan Pablo Robles
Muchos videojuegos se han caracterizado (y han logrado su éxito) por permitirle al jugador ser el protagonista de historias increíbles y fuera de lo común. Esta parecía ser la fórmula perfecta, hasta que en febrero del 2000 apareció Will Wright con una idea que parecía ilógica: un juego en el que uno debe llevar una vida común.
Se trata de The Sims, el juego de PC que ha vendido más de 100 millones de copias en el mundo y que trata de simular la vida de un ser humano. Primero se debe crear al personaje con una personalidad definida y fecha de nacimiento. Luego otorgarle rasgos físicos, la ropa que usará entre otras características.
Tras crear su Sim debe conseguir un lugar dónde vivir, buscar un trabajo para cubrir sus gastos (calculados en simoleones, la moneda local), tener amigos y hasta pareja. Luego puede buscar desarrollarse en su trabajo, comprar una nueva casa y tener hijos.
Una de las particularidades del juego es que el usuario puede agregarle las llamadas expansiones que le permitan ir a la universidad, tener todo tipo de mascotas o ir de vacaciones. Existen además versiones para XBox y Play Station.
Actualmente se encuentra en desarrollo The Sims 3, en el cual los personajes podrán salir de sus casas y dar un paseo por el vecindario para buscar algunos amigos. Además, la personalización de los personajes será mucho más compleja.
EL DATO
Nuevo proyecto
Spore 3 es el nuevo proyecto de Will Wright. El jugador deberá crear una vida desde un organismo unicelular y elegirá la evolución de su personaje, al crear distintas especies que en su momento podrán conquistar galaxias. Llegará en setiembre.