Por Rocío La Rosa Vásquez
"Los padres no se eligen" dirá el hijo que busca hacer el deslinde con alguna inconducta de su progenitor. Sin embargo, la frase no ayuda para referirnos a aquellos 'padres' que sí elegimos, aunque --afortunadamente-- no para siempre. Son los llamados padres de la patria que, según el Diccionario de la Real Academia, reciben este título en reconocimiento "a sus servicios especiales prestados al pueblo".
Muchos países recuerdan así a los fundadores de la Nación, pero en el Perú ha sido más bien sinónimo de parlamentario. ¿Pero, estamos obligados a llamarlos así. Está escrito eso en la Constitución o en alguna directiva? El historiador Héctor López Martínez responde que no.
"No es una denominación oficial sino de carácter mediático o político. Cuando el sistema era bicameral (diputados y senadores) se los empezó a llamar parlamentarios y luego, desde 1993, congresistas. En los últimos años prosperó el término otorongo, en alusión a una especie de pacto de no agresión".
El estudioso recuerda que el título lo empezamos a usar a mediados del siglo XX, aunque un siglo antes estuvo presente en algunos discursos presidenciales, incluso con el agregado de honorable. Pero hacer ese añadido en estos tiempos sería un exceso injustificado.
López Martínez se emociona al traer a su mente las sesiones plenarias en el Congreso de 1956. Allí sentados estuvieron personajes como Roberto Ramírez del Villar, Luis Alberto Sánchez, Ramiro Prialé y Raúl Porras Barrenechea.
Se acostumbra decir que todo pasado fue mejor, pero el historiador prefiere hablar de un hecho real. "Es absolutamente incomprensible que los congresos no tengan la calidad de antaño". Qué pasó, entonces.
Hay que partir del hecho de que un congresista es el único funcionario público al que no se le exige un título académico. Le basta la mayoría de edad para postular a una curul, pero López Martínez insiste en que no basta la calidad intelectual, tiene que ir de la mano con la ética.
EN EL NOMBRE DEL PADRE
Dice el mandamiento, "honrarás padre y madre". ¿Se podrá pedir honrar a un padre de la patria?
El sociólogo Gonzalo Portocarrero, experto en comunicación social, argumenta que por lo general la figura paterna en nuestro país está bastante devaluada. Y más aun la de una autoridad. "Decir padre de la patria hoy en día excede la realidad y expresa más bien un deseo, un anhelo de esa paternidad que busca nuestro bienestar".
La percepción real --continúa-- es que el Parlamento no se preocupa mucho por los problemas del país. "Tenemos la figura del otorongo, un animal de presa que no responde a los intereses de los demás". En pocas palabras, agrega, predomina la figura del caudillo, la del padre autoritario.
En su opinión, es inútil seguir llamándolos así porque es como poner el dedo en la llaga.
Para Nelson Manrique, historiador y sociólogo, presentar a los congresistas como modelo o padre ya no tiene mayor sentido porque no se percibe que sean un ejemplo a seguir.
"Existe una gran desconfianza hacia todo el sistema político y en particular con el Parlamento. Hay la imagen de que los políticos se aprovechan del cargo y no están para servir".
Manrique está convencido de que fue el ex presidente Alberto Fujimori quien echó a perder el Legislativo, que aún funcionaba a principios del 90 con Roberto Ramírez del Villar, Carlos Malpica o Agustín Haya de la Torre, "gente con ideas y capacidad para expresarlas", dice.
Luego pasamos, según su cronología a la era de las 'Marthas' (Martha Chávez, Luz Salgado y Carmen Lozada), hasta llegar a Miró Ruiz (el que mató un perro a balazos) y compañía.
¿Y será que hoy en día nadie se salva? Parte del problema --remarca-- es que no vemos parlamentarios capaces de tomar distancia respecto de los atropellos cometidos por el Congreso.
"Creo que hay personas que tienen calidad como Guido Lombardi, pero no toman distancia".
PADRES Y MAESTROS
Se podría afirmar que Raúl Porras (Frente Democrático) y Luis Alberto Sánchez (Apra) honraron el sobrenombre dando cátedra desde la Cámara Alta. El primero, uno de los más eruditos y amenos conversadores que ha tenido el país, acostumbraba convocar en su casa famosas tertulias. Ya desde su escaño hizo pedagogía con sus notables intervenciones sobre educación, por ejemplo, una de sus causas.
El segundo, líder histórico de su partido, destacó no solo por su actividad parlamentaria, a la que dedicó 54 años de su vida, sino también como ensayista, historiador, periodista y maestro universitario. Ambos siempre debatieron con altura y respeto. En una oportunidad Sánchez diría de Porras que para ser su amigo había que discrepar alguna vez con él.
Hoy, tenemos a un Víctor Mayorga (Partido Nacionalista) que prefiere disentir recordándoles la madre a sus adversarios. Aparentemente ya nadie se esfuerza por emular a sus antecesores. Y mientras la situación no cambie, seguiremos condenados a que nos representen personajes como Miró Ruiz quien tras haberle disparado a Matías se justificó alegando "en la sierra no hacen tanto problema por (matar) un perro". Dios nos libre.
SEPA MÁS
Padres, los libertadores
En países como Argentina y México se recuerda como Padres de la Patria a los personajes que encabezaron las gestas independentistas como José de San Martín y Miguel Hidalgo y Costilla, respectivamente.
Paternidad negada
En El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Ecuador y Colombia el sobrenombre también se usa para referirse a los parlamentarios, aunque en sentido peyorativo. En Colombia, incluso, algunos medios todavía le anteponen el término "honorable".
Entre Bolívar y Castro
Para los venezolanos el único Padre es el libertador Simón Bolívar. Aunque el presidente Hugo Chávez también llama así al cubano Fidel Castro.
ASÍ LO DIJO
"Al retirarme de la presidencia del Senado quiero dejar constancia del invariable celo que, por mantener la armonía entre los más opuestos sectores y el respeto por todas las ideas, siempre inspiró la Mesa Directiva del Senado, bajo el patriciado de José Gálvez".
Raúl Porras Barrenechea. Discurso del día en que declinó su candidatura, en 1957
"No se busque en esta Constitución el triunfo de ningún principio fundamental y de ningún partido, y los que aleguen que han naufragado estas o aquellas conquistas, no están diciendo la verdad ni reflejando la realidad de esta asamblea y del pueblo del Perú".
Luis Alberto Sánchez. Discurso como presidente del senado, el día que promulgó la Constitución de 1979