Por Fernando Vivas. Periodista
Ni soy un loquito patriótico ni voy a alentar un espíritu antichileno que sirva a los militares para reclamar para su sector el aumento de presupuesto que debe ir a educación, a salud y a reducir la pobreza.
Pero veo ante mis ojos los preparativos de una pequeña guerra simbólica que, como está avisada, no debe matar a nadie. Es más, ¡no debe darse! Y para evitarla, creo que hay que ser conciliador y atender la protesta patriótica de quienes se sienten provocados por una celebración que se pretende patriótica.
Recordarán que en diciembre del 2007 se anunció la venta del 100% de acciones de la corporación Wong al grupo chileno Cencosud. Sabrán, además, que desde hace 20 años, Wong organiza el gran corso de Fiestas Patrias con sus proveedores, colegios y organismos públicos y pasean una rojiblanca en manos de sus 'colaboradores', como llaman a sus empleados. Tanto éxito ha tenido el desfile realizado un domingo antes del 28 de julio, que se ha convertido en el más importante evento asociado a Fiestas Patrias luego del desfile militar.
Pues Wong, como si nada hubiera pasado en diciembre, ha pedido permiso a Miraflores para su corso del 2008. La municipalidad de Manuel Masías se lo ha dado para el domingo 13 de julio pues el 19 lo han reservado para su Día de la Peruanidad.
Hasta ahí un polo del conflicto. Respecto al polo opuesto, les cuento que el 13 de junio se reunieron en el Club Tacna dirigentes regionales, sindicalistas y activistas diversos convocados por el ex líder de los claeístas estafados Ciro Silva y se comprometieron a un "boicot contra las tiendas Wong, Eco y Metro" y a declarar a Masías "alcalde pro chileno" si permite el corso. Para no sonar tan duros, dijeron estar de acuerdo con un corso en otra fecha y sin referencias patrióticas.
En principio, no me gusta que una empresa se marketee o haga proyección social con símbolos patrios. Prefiero que las convocatorias festivas nazcan de una instancia plural, ya sea privada, pública o mixta. He respetado el corso de Wong porque se convirtió, de forma espontánea y de buena fe, en una colorida tradición puesta en escena por una respetabilísima empresa y que, para quienes quieran seguir participando en ella y son tan peruanos como usted y yo, sería violento pedir que se cancele. Pero la nueva nacionalidad chilena de la corporación, sumada a mi objeción de principio, pienso que le quita patente a este corso.
Bien harían los de Wong, para evitar resquemores que pudieran salpicar a sus proveedores y enervar hábitos de consumo (los míos no han cambiado después de diciembre), en repensar el asunto. Podrían hacer un desfile sin símbolos patrios y circunscribir estos a sus recintos, podrían pedir una fecha más distante del 28, podrían sumar a otros a su convocatoria. Podrían ser más considerados.
[Al cierre de esta nota, hablé con Eduardo Lira, gerente de Recursos Humanos de Wong, y me dijo que la decisión de realizar el corso se basa en la peruanidad de sus 10.000 empleados y sus tradiciones establecidas, en que otras empresas también apelan legítimamente a símbolos patrios y en un estudio de Apoyo que concluyó que les sería contraproducente no realizarlo].