ESTILO. Pasarela en Milán
MILÁN [AFP]. En los intrincados fruncidos y en las espumosas superposiciones podían rastrearse las respuestas a los interrogantes que la ropa para hombre se plantea acerca de su propia identidad.
Cuando el desarrollo en los tejidos no se vuelve un fin en sí mismo sino un vehículo para el cambio, se empieza a mirar al futuro con realismo.
Y eso es lo que hizo Elbaz, con una colección tan romántica como pragmática, que el público, puesto de pie, ovacionó. Las dudas sobre cómo articular una nueva masculinidad se añaden a la incertidumbre sobre la coyuntura económica.
El diseñador comenta: "Quiero crear un nuevo y auténtico hombre. Un hombre que se siente seguro de su elegancia y masculinidad no debe privarse de jugar con detalles como el encaje transparente".