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EDWIN DONAYRE Y LA COMUNICACIÓN

Un chascarrillo, mi general

Por Fernando Vivas. Periodista

Qué simpático es el comandante general del Ejército, Edwin Donayre Gotzch. El Gobierno, que se queja de no saber comunicar sus logros, debiera aprender de él: campechano, tuteador, bromista empedernido que rompe el hielo diciendo a sus interlocutores: "Te he visto en una discoteca de ambiente".

Cuando Donayre ve un reportaje televisivo que denuncia algún entripado cometido por un subalterno, llama en vivo para anunciar que lo separará mientras lo investiga. Poca cosa, pero la dice con tantas ganas, que suena bien. Así separó al general Samuel Gamero, acusado en "Cuarto poder" de pretender cobrar una coima a Juan Hervias, proveedor del Hospital Militar.

Pero, de un tiempo a esta parte, al general de la risa se le está agriando el carácter. Replica a la prensa acusándola de hacer perversas generalizaciones sobre el Ejército y ya no llama en buen tono: se puso bravo cuando el mismo "Cuarto poder" denunció que su secretario, el general Javier Bouroncle, habría ayudado el empresario Mario Nieto McEvoy a vender ilegalmente la arena de un terreno del Ejército.

Tampoco ha explicado, aunque sea contando un chiste, por qué mantiene bajo su mando al comandante Federico Cuadra, comensal del célebre almuerzo con Agustín Mantilla en el restaurante Fiesta y por qué condecoró al director de "La Razón" tras darle en sus páginas tanto palo al ex ministro de Defensa Allan Wagner, propulsor de reformas cívicas y del desarme. (En su lugar entró Ántero Flores-Aráoz, campechano como él, aunque no lo gana contando chascarrillos).

Ahí está el problema y ahí está el plan de Donayre: pugnar por la risueña vigencia de un militarismo de machismo acendrado, de virilidad armada, de homofobia, de camaradería hasta el nivel presidencial (cuenta la revista "Ideele" que regaló un trajecito de comando al pequeño Federico Dantón) y, claro, de privilegios gasolineros.

El plan, por supuesto, tiene colaboradores civiles. Por ejemplo, en el Congreso, Mercedes Cabanillas, presidenta de la Comisión de Defensa, es una de las responsables de que el proyecto de cancelar la libreta militar fuera mutilado. Ya no se pedirá libreta pero sí hay que registrarse. 'Meche' debiera de una vez tomar el lugar de Flores-Aráoz.

El mismo Congreso, en abril de este año, aprobó la Ley 29219, que amplía de 35 a 38 años el tiempo de empleo militar antes del pase a retiro, justo para que Donayre y su promoción tengan unos años más de vida activa. Lo han ratificado en su cargo hasta fin del 2008 y, luego, lo más probable es que pase a ser jefe del Comando Conjunto.

Si en algo tiene razón Donayre es en que debemos evitar generalizaciones abusivas. Lo haré. No creo que las nuevas promociones del Ejército, que votan y, cada vez más, deciden como civiles, sean tan conservadoras como su CGE. Para acabar en su estilo reilón, cuando lo veo embutido en juvenil traje de campaña, solo queda decir, con cívica energía: ese lúpulo no pasa.

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