Por Moisés Ávila Roldán. Corresponsal
SANTIAGO DE CHILE. Michelle Bachelet no la ha tenido fácil. En sus dos años de gobierno, la presidenta de Chile ha debido asumir una revolución estudiantil, paro de gremios de transportes y de trabajadores del sector público, problemas con la seguridad ciudadana, alzas en el precio de los combustibles y un sistema de transportes capitalino que no termina de funcionar bien.
A todo esto se suma la disidencia de legisladores que formaban parte de la coalición de gobierno denominada La Concertación y la consecuente pérdida de mayoría legislativa, lo cual hace más difícil la tramitación de normas ante el Congreso, y recientes denuncias por malos manejos de fondos públicos en sectores como el de Educación.
Paralelamente a ello, la gestión de Bachelet se ha preocupado por mantener encaminados algunos de los planteamientos hechos al inicio de su mandato. Uno de estos es la reforma del sistema nacional de pensiones, que va encaminada a mejorar los ingresos de las personas menos favorecidas del país. La nueva normativa entra en marcha, gradualmente, desde este mes.
EL BONO POR HIJO NACIDO VIVO
Se trata de una de las disposiciones más elogiadas de esta reforma. Consiste en que cada mujer, independientemente de su condición económica y social, recibirá un bono por cada uno de los hijos que haya traído al mundo, monto que irá a engrosar su fondo de pensiones, que generará rentabilidad y que ella podrá cobrar al cumplir los 65 años.
El bono por cada hijo será inicialmente de 266 mil pesos (532 dólares aproximadamente) y empezará a funcionar desde el 1 de julio del 2009. No importa si la mujer dio a luz antes de esa fecha. Por ejemplo, si una mujer de 55 años ya tiene tres hijos, recibirá tres bonos, los que ganarán rentabilidad desde el 2009 hasta el 2019.
Una joven de 20 años con tres niños recibirá igualmente tres bonos, pero rentabilizarán por 45 años, desde el 2009 hasta el 2054. Si bien la edad de jubilación de la mujer en Chile es de 60 años, la idea de entregar el beneficio a los 65 años es incentivar a que la mujer permanezca más tiempo dentro del mercado laboral y genere pensiones más altas.
PENSIÓN BÁSICA
La pensión básica solidaria de vejez consiste en la entrega de una pensión mensual para todas aquellas personas que no tienen ningún tipo de jubilación. El monto inicial será de 60 mil pesos (unos 120 dólares) el que se incrementará a 75 mil pesos (150 dólares aproximadamente) a partir de julio del 2008. El Estado ha garantizado el reajuste periódico de esta cantidad con el paso de los años. Para acceder a ella, el pensionado deberá tener 65 años de edad a más, e integrar un grupo familiar perteneciente al 40% más pobre de la población. Este porcentaje irá en incremento, y a partir de julio del 2012 incluirá al 60%.
En este tipo de pensión también están incluidos aquellos que hayan sido declarados inválidos, tengan entre 18 y 65 años de edad y tampoco reciban pensión alguna. En cuanto a su situación económica, se aplican los mismos requisitos de la pensión de vejez.
APORTE SOLIDARIO
El aporte previsional solidario consiste en entregar a partir de este mes un complemento de dinero a todos aquellos que ya reciben pensión de una AFP o del Estado, ya sea por vejez o invalidez, pero cuyos montos son excesivamente bajos. Así, empezarán "colaborando" con quienes perciben menos de 60 mil pesos al mes (120 dólares aproximados) Se prevé que para el año 2012 incluso las pensiones inferiores a 255 mil pesos (510 dólares) reciban un monto adicional por parte del Estado. Se exigen los mismos requisitos de edad y situación económica que en la pensión básica.
Todas estas normas buscan incrementar gradualmente las pensiones de los chilenos. Incluso se prevé "obligar" a que los trabajadores independientes (quienes emiten boletas por honorarios) aporten a una AFP, en base a un pequeño porcentaje de sus ingresos, monto que deberá ir creciendo hasta que sus aportaciones se hagan sobre el 100 por ciento, como ocurre con los trabajadores dependientes. La idea es que ningún habitante de Chile se quede sin un respaldo económico al momento de jubilarse, tal como sucede en las naciones desarrolladas.
Qué tanto beneficia a los peruanos
Actualmente existe un convenio entre Perú y Chile que permite a sus ciudadanos trasladar sus fondos de pensiones de un país a otro. Si un peruano llegó a trabajar a Chile y aportó a una AFP en el Perú, puede pedir que ese dinero se envíe a una AFP chilena, con el fin de que sea el colchón para sus futuros aportes en este país. Lo propio sucede con los chilenos.
Un buen número de peruanos aporta actualmente al fondo de pensiones sureño. Obreros, empleadas del hogar, técnicos y profesionales son sujetos de pensión en Chile y se pueden jubilar en el país del sur si lo desean.
Uno de los requisitos para acceder al bono por hijo nacido vivo es acreditar residencia durante al menos cuatro de los últimos cinco años anteriores a la solicitud de este beneficio. Aunque todavía no se ha especificado cómo se procederá en esos casos, muchas mujeres peruanas tienen hijos nacidos en Chile o llevaron a los propios desde el Perú y cumplen con este ítem.
Incluso, cabe la posibilidad de que, gracias al convenio peruano-chileno, aquella mujer que trabajó en Chile por tantos años, al momento de jubilarse pueda regresar al Perú con su fondo de pensiones, bonos y rentabilidad, y gozar del fruto de su esfuerzo en su propia tierra.
CLAVES
4Esta reforma no contempla el aumento de impuestos para su financiamiento. Los montos provienen del fondo de reserva de pensiones.
4Teniendo en cuenta que la mujer debe pagar un mayor valor que el hombre en su prima de seguro por invalidez o sobrevivencia, la nueva ley permite que ese mayor valor se le devuelva a manera de cotización en su pensión.
4En el 2009, el Gobierno desembolsará 14 millones de dólares en bonos por hijo nacido vivo. Este monto se incrementará a 219 millones 694 mil dólares para 2025.