Por Élida Román
"Lima sonora" es una gama de experiencias auditivas, creada y montada por Isonar (Investigación sonora en radio), taller de la Universidad de San Martín de Porres, que se presenta en la galería Pancho Fierro.
El interés y acento sobre la realidad sonora urbana, desde los ruidos inidentificables y caóticos hasta la música popular y fusionada que se confunde con ellos en el transporte cotidiano, el mercado, la calle, el tráfico, ha estado presente en las cuatro ediciones del festival anual de música electrónica "Contacto", que organiza el Centro Cultural de España, y, últimamente, tuvo una ruidosa presencia en la misma institución, con el exitoso "En Aloardi, todo Chévere", que contó con la presencia del especialista español José Berenguer, en lo que podría calificarse como una breve apoteosis de la materia. En todos ellos, el sentido musical era el punto de partida y meta, mostrando y adhiriendo a las nuevas pautas, espontáneas y azarosas, que la convivencia humana en el espacio de calles parametradas, edificios limitantes, áreas circunscritas y obligadamente compartidas, determinaba para la producción de sonidos de todo tipo y decibel, admitidos como una concatenación de productos no buscados ni deseados, pero decisivos en el nuevo entrenamiento de la audición de sus habitantes.
Lo que propone "Lima sonora", en cambio, es un ejercicio de sensibilización atenta, un punto de partida que haga no solo 'oír', sino 'escuchar'. La sensibilidad atenta y curiosa. Para ello, se han grabado contenidos en los espacios sonoros reales, y se los presenta identificados y clasificados, a disposición del público, y por medio de dispositivos inventados ad hoc, como los quipus sonoros (sistema de escucha a través de conductos que terminan en audífonos, pendiendo del techo, tratando de afiliarse al recuerdo de los quipus ancestrales, también modos de comunicación), la kombi (registra los sonidos usuales que se perciben en un viaje en los típicos transportes citadinos), o los umachucos 360 (gruesos tubos, con cascos terminales, donde debe introducirse la cabeza, remarcando la experiencia de la audición en 360º).
Son estos los dispositivos más creativos, que obran como invitación lúdica para interactuar o participar de la experiencia. Modo interesado en despertar conciencia sobre los alcances no solo de los productos culturales sonoros, sino también de la realidad de la polución acústica.
Se ha dispuesto el conjunto en un ambiente que se propone postergar la visualidad, siempre demandante y anticipatoria, para concentrarse en el oído, procurando observar un ritmo o sentido estético que sirva al fin propuesto, cercano a la búsqueda de pautas de identidad. Merece visita.
EL DATO
Está en elaboración un proyecto editorial dedicado a la obra del maestro Teófilo Castillo (1857-1922). Se agradecerá toda información al respecto, para fines de registro fotográfico y catalogación.