Por Fernando Villarán
Es conocido como uno de los hombres más ricos y poderosos del planeta y por ello es admirado, pero también temido y odiado. Para algunos, incluyendo el Poder Judicial estadounidense, tenía demasiado poder y abusaba de su posición de dominio.
Pocos son conscientes de que él, junto con varios cientos de emprendedores y científicos, protagonizaron la última gran revolución tecnológica, la de la computadora personal y la Internet. Convirtió a su empresa Microsoft en la más importante en la producción de software, a punta de innovación, pudo contar con los mejores talentos y un firme compromiso con la calidad y el servicio al cliente.
Por lo menos a mí, con su Word, Excel y el Explorer, me hizo la vida más fácil y me ayudó a ser más productivo en el trabajo.
Hace una semanas dejó la empresa que fundó hace 30 años, y decidió destinar su fortuna a ayudar a los niños pobres del mundo, a través de una mejor educación y salud; con lo que dejó boquiabiertos a sus detractores. Una nueva revolución, esta vez personal, espiritual y de gran impacto social. Todo un ejemplo a seguir.