Por Carmen Rosa Graham. Administradora
Muchas veces nos preguntamos por qué si sabemos lo que tenemos que hacer, las cosas no suceden. Y es que en la mayoría de los casos carecemos de capacidad de ejecución. Este es un factor básico para ser competitivos y exitosos en los negocios y en cualquier otra labor. Es imprescindible entender el valor del tiempo y las pérdidas que causa el no actuar.
Estos conceptos se aplican al analizar situaciones en todo nivel, ya sea hogar, negocios, instituciones o país; y están muy relacionados a temas culturales y de liderazgo.
El diccionario de la Real Academia Española se refiere a ejecución como acción y efecto de ejecutar; y a ejecutar como consumar, cumplir, poner por obra una cosa. Me gusta también la simplicidad con la que el diccionario inglés Cambridge define "ejecutar": hacer una cosa, especialmente en una manera planeada.
Analizando algunas situaciones en las que no se ejecuta lo suficiente, encontramos varios temas comunes. Hay un gusto desmedido por hablar (ni siquiera conversar), por repetir incansablemente los diagnósticos, los comentarios trillados sobre el tema y los intentos de solución en el pasado sin conocer las razones de su fracaso. Todo esto sin tener el propósito de llegar a una conclusión constructiva (algo radicalmente opuesto al "así es, pues") y a un acuerdo.
En algunos casos en los que se llega a un acuerdo, al realizarse las siguientes reuniones, en lugar de revisar los avances, se vuelve a abrir la discusión y a cuestionar el supuesto acuerdo. Y es que además se busca el consenso y no la decisión mayoritaria. Así, algunas veces se acuerda que ya no hay acuerdo y se produce un vacío.
Luego vienen las excusas para el "no hacer"; por supuesto siempre están las leyes y el gobierno de turno en la lista, el esperar a que todos los demás hagan su parte antes y que las condiciones sean perfectas para recién actuar.
Felizmente las cosas van cambiando en el país y encontramos cada vez mayores niveles de ejecución, de otra forma la economía no tendría los resultados alcanzados.
Para ejecutar se necesita orden, liderazgo, disciplina y valoración del tiempo. Es imprescindible el compromiso y el cumplimiento de fechas y acuerdos. ¡Decidir!
Propóngase ser una persona de acción, ejecutiva. Asegúrese de que su agenda diaria tenga reuniones con contenido, que tengan un objetivo claro, y así valga la pena invertir su tiempo.
Cada vez que participe en una reunión de trabajo, termine la misma resumiendo los puntos tratados y los acuerdos a los que ha llegado, así como las acciones, fechas de cumplimiento y el nombre de la persona responsable de que se cumpla. Haga una ayuda-memoria en ese momento y luego distribúyala entre los miembros del grupo de trabajo.
Luego viene la etapa más importante que es el seguimiento de los compromisos, revisar oportunamente (diario, semanal o mensual, según sea el caso) el avance de las acciones. No espere la fecha de cumplimiento, pregunte antes sobre los avances. Salvo que sea un equipo muy responsable y cumplido, ¡no espere que se den las cosas si no hace el seguimiento!
Todo esto puede parecernos extremadamente obvio y en muchos casos exagerado, sin embargo es la mejor manera de asegurarse de que las cosas se hagan. Si aún no lo hace, lo invito a adoptar disciplinadamente estas prácticas, estoy segura de que notará la diferencia. ¡Decida!