Por Jorge Medina Méndez. Contador*
A propósito del nerviosismo que origina la volatilidad de los mercados globales de capitales, muchos creen que lo ocurrido a principios de la presente década --las estrepitosas caídas de empresas ícono como Enron, Worldcom y Parmalat, caracterizadas por falta de información y transparencia-- marcó un hito que cambió para siempre los mercados.
Estudios y foros efectuados revelan que los inversionistas creen que los actuales requerimientos de revelación contable no son suficientes para evaluar todos los riesgos inherentes en una decisión de inversión. Asimismo, legisladores, reguladores, supervisores, auditores y bolsas de valores piensan que se requiere mayor transparencia para brindar información más relevante y oportuna. Tales estudios muestran que si se genera mayor confianza, los problemas que agobian a los mercados podrían mitigarse, y disminuir su incertidumbre y volatilidad. Los auditores externos jugamos un rol clave en ello, pues los mercados esperan una actuación independiente y objetiva respecto de la información que examinamos.
Ahora bien, ¿cómo lograr mayor transparencia y confianza en un contexto en el que las transacciones son cada vez más rápidas, complejas y globales?
En primer lugar, las empresas deben brindar --a cada audiencia en particular-- información que les resulte más relevante y oportuna, con prescindencia de si esta proviene de los estados financieros o no. El inversionista requiere conocer los riesgos de la organización y la manera cómo los enfrenta; solo así decidirá si está dispuesto a compartirlos. Las calificadoras de riesgo coinciden en señalar que una empresa que hace explícito sus riesgos y la manera cómo los gestiona resultará más atractiva que una que no lo hace, pues el pronóstico de su flujo futuro de ingresos será menos incierto.
En segundo lugar, dado que con mayor frecuencia la información relevante para el mercado proviene de fuentes diferentes a los estados financieros, un buen sistema de control interno en las empresas resultará un factor clave, pues permitirá obtener información más útil y confiable.
Pero no solo se requiere mayor transparencia del lado de las empresas. También las firmas de auditoría tenemos nuestra parte. Las empresas y el mercado en general requieren mayor seguridad sobre nuestra capacidad y profesionalismo, pues depositan su reputación y confianza en nosotros cada vez que nos encargan auditar sus estados financieros. Tenemos, por lo tanto, la responsabilidad de ser abiertas y transparentes con el mercado, revelando nuestras metodologías, informando sobre nuestros sistemas de administración de riesgos, también sobre nuestras estructuras y organizaciones, así como explicar cómo asumimos nuestro compromiso con la calidad, la independencia y la ética. Los auditores no estamos exentos de riesgos y también enfrentamos retos. El mercado debe conocer la manera cómo los encaramos y sus consecuencias, pues no todo lo que brilla es oro.
Los mercados de capitales son muy diferentes a lo que fueron hasta hace poco: son complejos, interconectados, interdependientes y muchas veces impredecibles. Se requiere la participación de todos para ayudar a su estabilidad mejorando la calidad de la información, creando un entorno de transparencia y generando mayor confianza. Es responsabilidad de todos... de auditados y de auditores.
* Managing partner de Ernst & Young.