Luego de haber sido separada del cargo de alcaldesa del Cusco por el presunto delito de nepotismo, Marina Sequeiros podría verse involucrada en nuevas irregularidades. Esta vez se trata del caso de su ex empleada doméstica María Gibaja Mejía, quien fue acusada ante el Quinto Juzgado Penal por el delito de corrupción y que podría recibir una pena de entre cinco y ocho años de prisión.
Como se recuerda, Gibaja reconoció meses atrás que mientras laboró en casa de Sequeiros cobraba su sueldo a través del Servicio de Limpieza Pública del Cusco (Selip). Si bien la alcaldesa y 11 funcionarios municipales fueron denunciados, ellos recibirían una pena menor que la denunciante (entre cuatro a seis años de prisión).
Esto se debería a los vínculos amicales que existirían entre la alcaldesa y el fiscal Víctor Farfán Mercado, quien está a cargo del caso y formalizó la denuncia contra Gibaja. Según la procuradora Dora Monzón, "hay indicios de una relación directa entre los parientes de algunos fiscales del Ministerio Público y Sequeiros".
En diálogo con El Comercio, Sequeiros negó conocer a Farfán y dijo no tener parientes en el Ministerio Público. Por su parte, Gibaja comentó que esta situación es preocupante. "Toda persona que sepa que hay corrupción se negará a denunciar, puesto que la denunciante pasará a ser denunciada", comentó.
EL DATO
Vacancia en camino
Según se informó ayer, el Ministerio Público formalizó la denuncia contra la ex alcaldesa de Cusco Marina Sequeiros por el presunto delito de peculado doloso. Se calcula que el proceso que se sigue contra ella podría durar cuatro meses.