Por Iana Málga
Entre los residuos de aserrín en el suelo y el olor de la madera cortada, apenas uno visita el parque industrial de Villa El Salvador, el mayor conglomerado de carpinterías y negocios de muebles en Lima, surge la pregunta: ¿Qué determina que en una galería un comedor de seis sillas pueda costar S/.700 y, cuadras más abajo, el mismo producto se vende en S/.1.800? Similar situación se repite en la feria Megamuebles de Independencia, donde hay juegos de dormitorios (cama y dos veladores) entre S/.500 y S/.3.000.
Pues mientras que algunos carpinteros apuestan por un público que busca amoblar su casa sin dejar de ahorrar (aunque con madera de corta duración), otros prefieren ofrecer calidad y tratan de llegar a personas de mayor poder adquisitivo.
Como organización, Noa fabrica muebles en Villa El Salvador y los vende no solo en este distrito, sino también en las tiendas Ripley. Pero mientras que una mesa de pino en el parque industrial la vende a S/.700, en Ripley de San Miguel ese mismo producto vale S/.950 y en la tienda del Jockey Plaza S/.1050.
Lucy Ávalos, representante de ventas de Noa, dice que los muebles de la empresa suben de acuerdo con la capacidad económica del público que asiste a cada tienda; además, en distritos como San Isidro o Miraflores la gente está dispuesta a pagar más antes que trasladarse a las zonas alejadas donde se fabrican estos muebles.
Pero no solo la ubicación de la tienda es importante, el diseño también ayuda a conseguir un mayor precio. Como hacen los esposos Rubén Álvarez y Emilia Rojas, propietarios de Mueble Hogar, negocio que se inició hace 20 años en Chorrillos, pero que recién en el 2000 se trasladó a Villa el Salvador, cuando los Álvarez notaron la ola de crecimiento del sector madera que se estaba dando en el sur.
Allí se dieron cuenta de que para diferenciarse debían innovar sus modelos constantemente. "Si antes ofrecíamos modelos rudimentarios, hoy tratamos de crear nuevas propuestas de muebles minimalistas que se elaboran según las exigencias del cliente", dice Angie Álvarez, hija de los dueños y socia de la empresa.
Si bien Mueble Hogar todavía imita sus modelos de catálogos internacionales, Angie está estudiando diseño de interiores para cambiar ello. Así, en las tiendas de Mueble Hogar de Villa El Salvador y de la feria de Angamos en Surquillo, un juego de sala o dormitorio puede costar S/.2.000, pero los diseños cambian de acuerdo con el local, pues los dueños saben que la gente que compra en Villa el Salvador no busca los mismos modelos que los de Surquillo.
El valor de los muebles también cambia con el nivel de precisión y acabado que se le dé a la madera. "Aquí trabajamos con ebanistas de Chacas, Áncash, quienes han estudiado tecnología de la madera en Artesanías Don Bosco, organización que capacita a gente de este pueblo que quiera darle un valor artístico a sus productos", dice Giovanni Javier, gerente comercial de Madinkasa, tienda de muebles que crearon los hermanos Rubén Chávez y Enrique Chávez (quienes también estudiaron tecnología de la madera en Chacas) en setiembre del 2007.
En este local de la Av. Angamos, en Miraflores, pueden haber muebles como sillas y roperos de más de S/7.000 que se han trabajado con una técnica italiana llamada orado y que se dirigen a clientes del sector A, capaces de gastar esta suma de dinero por un mueble que no se consigue en una carpintería tradicional.
Claro que a diferencia de los ebanistas de Madinkasa no todos los carpinteros tienen la suerte de capacitarse. "El 40% de carpinterías que hay en el país son negocios unifamiliares donde los conocimientos se aprenden de generación en generación y no hay conciencia de la importancia de especializarse", indica Jéssica Moscoso, directora ejecutiva de Cite Madera, organización que brinda asistencia técnica al sector madera.
Este problema se refleja en Senati, uno de los pocos centros educativos que en el 2000 apostó por crear la carrera de Carpintería Industrial (cuyo costo mensual es de S/.200) sin lograr la demanda que esperaban. Según Jorge Chávez, gerente técnico de este instituto, este centro cuenta con toda la infraestructura necesaria para impartir los cursos de esta carrera, pero este año nadie se matriculó. Y esta situación ya se ha repetido varias veces.
PARA MANEJAR LA SIERRA
En este sector tan informal, muchos carpinteros ofrecen muebles que tienden a picarse, pues no secan su madera en hornos especiales que reducen en 80% su nivel de humedad. "Este proceso demora entre 15 a 30 días según el tipo de madera", indica Luis Lamas, jefe de Producción de Mapie, empresa que ofrece este servicio en Villa El Salvador. Evidentemente, 15 días es un tiempo demasiado largo para un maestro que busca aumentar sus ventas.
Por eso, hoy muchos prefieren comprar pino chileno, madera que a diferencia de la nacional ya viene secada y dimensionada de acuerdo con las medidas estándares. Carlos Vivanco, maestro de una carpintería en Villa El Salvador que lleva su apellido, cuenta que hace 5 años casi todos sus muebles se fabricaban de cedro, pero hoy el 60% de su producción se trabaja con pino chileno.
Poco se puede hacer para competir con este producto extranjero cuando muchas carpinterías cuentan con poca tecnología para mejorar sus procesos. Jéssica Moscoso afirma que en el Perú solo dos empresas venden la maquinaria que buscan los carpinteros para mejorar las molduras y los ensamblados de los muebles. Además, estas cuestan más de US$10.000, precio nada accesible para una pequeña carpintería.
Pero ese no es el caso de Humberto Cabanilllas, carpintero de Villa El Salvador, quien acaba de invertir US$27.000 en importar máquinas italianas (como una escuadradora y una lija eléctrica) que espera recibir en pocos días para mejorar la calidad de las camas y camarotes que se hacen de madera capirona.
LAS CLAVES
4Según Cite Madera, en el Perú se calcula que existen 15.000 carpinterías formales y 7.500 informales.
4Las herramientas básicas que se necesitan para iniciarse en este negocio son sierra circular, trozadora y garlopa.
4La mayor parte de carpinterías de las zonas industriales elaboran muebles en serie, pero algunas prefieren hacer modelos personalizados y a pedido, lo que les permite atender a un público dedicado al sector construcción, como arquitectos y diseñadores.
4Las empresas que dan servicio de secado cobran entre S/.0,30 y S/.0,60 por pie tablar (forma estándar de medir la madera).
4Actualmente algunos carpinteros utilizan maderba, aglomerado hecho de residuos de madera de poca calidad, para la fabricación de sus muebles.